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lunes, 19 de febrero de 2018

10 de Febrero de 2018 - Mensaje de María y José a través del Vidente Marcos Tadeo

Jacareí, 10 de Febrero de 2018
Transmisión de las Apariciones Diarias en vivo vía internet en la WebTV mundial:

www.apparitionstv.com



FIESTA DEL NACIMIENTO DE SAN JOSÉ
(Vidente Marcos): “Sí. Sí, hare sí. Haré sí. Sí, haré sí. Haré sí mi Señora. Haré sí. Sí, haré sí. ¿Con los mensajes de ella? Sí y la interpretación del mensaje de Lourdes. Sí, más cuatro. Sí, haré sí. Sí Madrecita, haré sí. Haré como quieras Señora. Sí, para ti Señora hago todos los favores que quieras. ¿Me estás pidiendo Señora para…? Sí, sí, haré sí. Haré sí, con todo el amor, con todo mi amor, sí.”
(Diálogo entre el Vidente y la Madre de Dios)


MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
“Queridos hijos, hoy víspera del aniversario de Mi primera Aparición en Lourdes, vengo nuevamente a ustedes para decirles: ‘Soy la Inmaculada Concepción, soy la propia pureza, soy la fuente de la gracia.’
La fuente que hice brotar en Lourdes es la imagen material de Mi Inmaculado Corazón, que es la fuente de la gracia de donde brotan las aguas vivas del Espíritu Santo de Dios. 
Todo aquél que tenga sed, venga a la fuente de Mi Corazón, beba en él y sacie su sed de paz, su sed de santidad, su sed de amor
Vengan a Mí todos los que andan sedientos en este mundo que se transformó en un gran desierto árido, frío y que sólo ofrece aguas envenenadas para las ovejas descarriadas, que andan lejos del rebaño del Buen Pastor. 
Sí, aquellas ovejas que se alejan del rebaño del Señor, de Mi rebaño, para beber de las aguas del mundo, morirán. Pero aquellas ovejas que permanecieren en el oasis de Mi Corazón Inmaculado, esas ovejas beberán de las aguas vivas del Espíritu Santo, que las harán cada vez más crecer en estatura y gracia, en santidad y amor. Y la sed del infinito, la sed del amor y paz, de alegría y felicidad de sus almas, en fin, será saciada. 
Vengan a Mí las ovejas que Mi enemigo envenenó poco a poco y que ahora se encuentran dolientes. Vengan a Mí, beban del agua viva y pura de la fuente de Mi Corazón y volverán a vivir. 
Vengan a Mí todas las ovejas que comieron el pasto envenenado, servido a ellas por Mi enemigo. Vengan ellas a Mí y les daré a pastar en los pastizales del Señor el buen pasto que hará con que sean ovejas fuertes, sanas, llenas de vida, gracia y amor. 
Vengan a Mí las ovejas que Mi enemigo engañó y condujo por caminos tortuosos, atrayéndolas para el abismo de la perdición. Vengan a Mí y Yo, la Divina Pastora, las tomaré en Mis brazos, las envolveré en Mi Manto, derramaré el bálsamo de Mi Amor sobre sus heridas, las cerraré y las llevaré de vuelta para Mi Señor, el Buen Pastor, donde ellas tendrán la vida eterna y vida plena en abundancia.
Vengan a beber de las fuentes de Mi Corazón que, aquí también en este lugar, que Mi Corazón eligió y amó, brota el agua viva para todos ustedes. 
Aquí como en Lourdes, les di una fuente milagrosa. A través de esas aguas, ustedes pueden beber las aguas vivas de Mi Corazón que derramo y comunico continuamente a esas fuentes, para que entonces, el cuerpo y el alma de Mis hijos puedan ser curados y ellos tengan plena salud física y espiritual conforme a la Voluntad del Señor. 
Sí Mis hijos, vengan a Mí, beban, beban de las fuentes de Mi Corazón y les prometo que sus corazones se llenarán de tanta alegría, tanto gozo del Cielo, tanta vida plena del Señor, que sus corazones por su vez, se transformarán en otras tantas fuentes que brotarán para el mundo el agua de Su Amor y de Su Gracia, transformando el desierto del mundo en un jardín verdoso de santidad. 
Aquí, Yo misma transformé a Mi hijo Marcos en fuente viva de Mi Amor para el mundo. A través de él broto las aguas de la gracia, de la santidad y de Mi Amor para que toda la humanidad beba. Sí, por medio de él ofrezco las aguas de Mi Amor, de Mi misericordia y de la salvación. 
Yo lo transformé en fuente viva de Mi Corazón, por donde las aguas vivas del Señor brotan. Y esas aguas recorriendo el desierto de este mundo por donde pasan, van transformando los desiertos en jardines verdosos de santidad y amor.
Ustedes también deben transformarse en otras tantas fuentes vivas. Denme el ‘Sí’ como Mi hijo Marcos dio y transformaré a ustedes en fuentes vivas como Yo hice con él y con Mi hijita Bernadette. 
Yo quiero el ‘Sí’ de ustedes, y si ustedes hoy Me entregaren ese ‘Sí’, Mi Llama de Amor podrá actuar poderosamente en las vidas de ustedes, transformándolas en verdaderos prodigios de la Gracia de Dios, donde prodigios sobre prodigios serán operados en el mundo y en la vida de Mis hijos. 
Crean. Por el ‘Sí’ de Bernadette Yo hice Mi magnífica obra en Lourdes que perdura hasta hoy. Por el ‘Sí’ de Mi hijo Marcos realizo aquí Mi obra comenzada hace 27 años atrás y que perdura hasta hoy. Por el ‘Sí’ de ustedes Yo también haré grandes obras de gracia y salvación en sus vidas que perdurarán, por medio de los cuales, Dios mostrará todo Su Amor y toda Su Gloria. 
Denme el ‘Sí’, respóndanme ‘Sí’ y Dios responderá ‘Sí’ a aquello que ustedes le pidan. 
Continúen rezando Mi Rosario todos los días. Con ello, siempre más daré a ustedes a beber las aguas vivas de la fuente de Mi Corazón y transformaré a ustedes mismos en otras fuentes vivas de amor. 
Recen a Mi hija Bernadette. Ella ama tanto a ustedes. Ella es el camino para que ustedes lleguen a Mi Esposo José y a Mí, como Yo soy el camino para que ustedes lleguen a Dios.
Ámenla y cuanto más ustedes la amaren y la imitaren, más ella les enseñará a amarme y más ustedes se aproximarán a Mí por las manos de ella. 
Ahora la Madre de Dios dirige sus palabras sólo al vidente y a su padre espiritual
A todos Yo bendigo con amor y especialmente a ti Mi amadísimo hijo Marcos. 
Mañana en la fiesta de Mi Aparición en Lourdes, recibirás gracias especialísimas por haber tornado tanto Mis Mensajes en Lourdes conocidos y vividos por tantos de Mis hijos. 
Sí, cuántos no conocían aquella Mi Aparición Mi hijo y que conocieron gracias a ti, por las películas que hiciste, por los cenáculos que hiciste, hablando de Mis Apariciones a Mi hijita Bernadette. 
Cuántos millares, incluso millones de almas que, al ver tus películas sobre Lourdes, tus cenáculos sobre Lourdes, tu amor a Mí en aquella Aparición, el amor a Mi hijita Bernadette, se enamoraron por Mí. Vivieron, obedecieron Mi Mensaje y dieron grandes frutos de amor, de oración, de penitencia como Dios deseaba.
Mañana, todo lo que Me pidas, Yo te concederé. Mañana te daré una bendición y una gracia especialísima desde Mi gruta de Massabielle en Lourdes, que podrás aplicar a la persona que quieras. Y tú, para quién dirijas los reflejos de luz de Mis manos sobre aquella alma, los rayos de luz de Mi Amor bajarán y operarán maravillas. 
Yo te bendigo y también te bendigo Mi amadísimo hijo Carlos Tadeo. 
Cuánto orgullo siento por ti cuando hablas de Mi Aparición en Lourdes, cuando hablas de Mi hijita Bernadette en los cenáculos. Mamá queda muy tocada y conmovida, Mamá queda muy orgullosa de ti. 
Sigue en frente hijito Mío, hablando de Mi Aparición en Lourdes sin miedo, y haciendo con que Mis hijos cada vez más se tornen otras Berndettes que, respondiendo ‘Sí’ a Mi Corazón, Me permitan realizar una vez más las grandes maravillas del Señor, para la salvación de toda la humanidad. 
Ve hijo Mío, así como los padres de Bernadette fueron súper agraciados por Mí, por la hija de ellos que Yo escogí y que Yo transformé en un verdadero ángel de santidad, elevándola hasta las mayores alturas del amor, de la santidad y de la gracia. Así también debes sentirte extremamente amado por Mí, pues, te di un hijo espiritual que te ama como a un hijo verdadero. 
Y a través de los méritos de ese hijo, a quién uní a tu vida, recibirás no sólo el Cielo para ti, pero lo recibirás para muchos más de tu linaje y gracia sobre gracia a lo largo de toda tu vida. Sí, Yo te di a ese Mi hijo Marcos, no apenas para consolarlo, para curarlo y para darle un padre espiritual que lo guíe al Cielo, pero también lo di para tu salvación, la salvación de tu casa y para que, por medio de ti, también subas al Cielo como los padres de Bernadette subieron a través de la hija. 
Mi hijo Marcos es la escalera del Cielo que Yo te di para que tú y los tuyos puedan subir hasta el Señor, y subirán. 
Yo te amo tanto, tanto. Mamá está orgullosa de ti y te dice: ‘No temas, estoy oyendo tus oraciones y tengo Mis ojos bien abiertos para aquello que Me pides. En la hora exacta, Mamá se levantará y todo, todo, todo se tornará día.’
Yo te bendigo con amor y bendigo a todos Mis hijos aquí, que Me aman, que ayudan a Mi hijo Marcos a tornar también Mi Mensaje de Lourdes conocido y amado. 
Y también a ti Mi hijito Marcos, que tanto tornó Mi Mensaje de Lourdes obedecido. A ti a quién Mi Corazón debe por las almas de Mis hijos que recondujiste a Mí. Te bendigo con amor y a todos: de LOURDES... de MONTICHIARI… y de JACAREÍ.”
MENSAJE DE NUESTRO PADRE SAN JOSÉ
“Amados hijos Míos, Yo, José, les bendigo en esta noche santa.
Continúen rezando Mi Hora todos los domingos. 
Amo a todos. Cuido de todos. Protejo a todos y nunca los dejaré. 
Ahora San José se dirige sólo al vidente y a su padre espiritual
Bendigo a todos y especialmente a Mi hijito Marcos, por todas las lindas Horas que hizo en Mi honra. 
Hijito Mío, cuántas almas no Me conocían y no Me amaban, y ahora Me conocen y Me aman de corazón, verdaderamente. Por cada una de esas almas que vinieron a Mí, Me amaron y por medio de Mí se entregaron al Señor, tantas coronas de luz y de gloria Yo te daré en el Cielo. 
Te bendigo y también te bendigo Mi amadísimo hijo Carlos Tadeo. 
Quédate sabiendo que, cuando Yo estaba con Mi Esposa Santísima María y el Niño Dios todavía en Belén, cierta persona que pasó por la gruta y allá Nos encontró, nos hizo muchas preguntas sobre de dónde éramos, lo que estábamos haciendo allí, quién era aquél Niño. 
Herodes ya procuraba al Niño para matarlo. En aquel momento, aquella persona desconfiando que el Niño era el Mesías, era el Salvador prometido, intentó denunciarnos para los soldados que ya estaban en Belén, aproximándose de Belén, procurando por todas partes quién era el Niño. 
Fui avisado por el Ángel del peligro que corríamos. Sentí mucho miedo y Mi Corazón fue traspasado por una espada de dolor. Hice altísima oración al Señor para que Él no permitiese que fuésemos descubiertos por Herodes y sus soldados. 
Entonces, avisado por el Ángel, dejé Belén y partí para Egipto con el Niño y Mi Esposa Castísima. Todo aquel dolor ofrecí por ti, que en el futuro deberías ser siervo del Señor, siervo de María Inmaculada, tan amados por Ellos, tan querido de Sus Corazones, siervo que traería a muchas almas para Sus Corazones Unidos. 
Ofrecí por ti hijo Mío, para que en el futuro tuvieses fuerzas, la fortaleza para perseverar en el servicio del Señor y de Mi Esposa Inmaculada sin desfallecer. 
Sí, ofrecí por ti y ofrecí también el dolor que Yo sentía en el camino a Egipto, padeciendo sed, padeciendo calor. Y también sufriendo por no saber hablar la lengua de los Egipcios y ni tener, cuando allá llegase, casa para abrigar a la Reina del Cielo y también al Salvador. Todo eso ofrecí por ti.
Por eso, no temas, Yo te amo tanto y si Yo que tanto te amé y sufrí, y ofrecí por ti durante toda Mi vida, si hice todo eso por ti, ahora no podré faltarte, no podré faltar a ti. Por eso, confía en Mi Amantísimo Corazón. 
Por ti ayuné durante toda Mi vida, todos los lunes y ofrecí por tus intenciones. Aquello que hice por ti en la tierra con tanto amor, con tanta generosidad, ahora continúo haciendo en el Cielo, rogando por ti, protegiéndote y abogando siempre más tu causa. 
No temas, no temas porque estoy muy cerca de ti. Yo te cubro con Mi propio Corazón y con él te guardo y te defiendo con celo.  
Yo te bendigo y bendigo a todos Mis queridos hijos que están aquí, a todos los que hacen Mi Hora de Oración con amor, a todos los que traen sobre el corazón Mi Medalla todos los días de su vida y también Me tornan conocido y amado, trabajando junto con Mi hijo Marcos, ahora bendigo con amor: de NAZARET… de JERUSALÉN… y de JACAREÍ.”
(Vidente Marcos): “Madrecita ¿Tú Señora y San José pueden tocar en estos rosarios y objetos que hicimos para la protección y la oración de tus hijos?”
(María Santísima): “Conforme ya dije: ‘Adonde quiera que unas de estas imágenes y rosarios lleguen, allí estaré Yo con Mi Esposo José viva, llevando grandes gracias del Señor.’
A todos nuevamente Yo bendigo y dejo Mi paz.”

viernes, 16 de febrero de 2018

07 de Febrero de 2018 - Mensaje de Jesús y María a través del Vidente Marcos Tadeo

Jacareí, 07 de Febrero de 2018
Transmisión de las Apariciones Diarias en vivo vía internet en la WebTV mundial:

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27 AÑOS DE LAS APARICIONES DE JACAREÍ

(Vidente Marcos): “Sí… Sí, haré sí. Sí, haré mi Madrecita. Sí, haré mi amor, haré. Haré sí…”
(Diálogo entre el Vidente y la Madre de Dios)

MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
“Amados hijos Míos, Yo, Jesús, Su Salvador, Me alegro por venir hoy con Mi Madre Santísima en el aniversario de Nuestras Apariciones aquí para decirles: ‘Grande fue el amor de Mi Divino Corazón por todos ustedes en el día 7 de febrero de 1991, cuando aquí envié a Mi Madre Santísima.’
Sí, en aquel día, Mi Divino Corazón abrasado en las más ardientes llamas de Mi caridad, envió aquí a Mi Madre Santísima y, sin embargo, Mi Corazón temiese que Mi Madre fuese de nuevo despreciada como sucedió en La Salette, en Fátima, en Lourdes, en Pellevoisin, en Montichiari, por tantos y tantos de Nuestros hijos, Mi Amor habló más alto Mis hijos, Mi Amor habló más alto por ustedes y Yo entonces envié a Mi Madre, para que Ella les atrajese para Mí, les atrajese para Mi Corazón Divino.
Sí, Mi Madre vino aquí para mostrarles lo cuanto Mi Divino Corazón les ama. En el Amor de Mi Madre, en todos los Mensajes y en todas las gracias que Mi Madre aquí hizo en medio de ustedes, ustedes pueden ver y sentir Mi Amor.
Sí, Mi Divino Corazón les amó y envió a Mi Madre a esta tierra de Jacareí hace tantos siglos, consagrada a Mi Madre y Mi pertenencia, para mostrarles verdaderamente la grandeza de Mi Amor.
Sí, Mi Amor se mostró aquí, a ustedes, con toda su belleza, con toda su profundidad, con toda la intensidad por ustedes. Y delante de este Amor, quiero que sus corazones se abran y lo acepten. Acepten Mi Amor y Yo entonces haré en sus vidas maravillas.
Piensen Mis hijos, piensen en el amor que Yo tuve por ustedes, ayunando en el desierto, 40 días por ustedes. Piensen en el amor que Yo tuve por ustedes, caminando por las calles, anunciando Mi Reino, anunciando la salvación. Piensen en el amor que Yo tuve por ustedes, aceptando ser crucificado y muerto en medio de acerbísimos dolores por cada uno de ustedes, para salvar a cada uno de ustedes.
Y díganme si alguien les amó más que Yo. Si alguien hizo más por ustedes que Yo. ¡Oh no! Por eso, Mi Amor que tanto hizo por ustedes, de ustedes sólo desea únicamente: amor. Sólo pido amor, sólo busco amor, sólo quiero amor. Cuando sus corazones Me dieren el verdadero y perfecto amor que Yo busco, entonces Mi Corazón Divino descansará de su tan prolongada búsqueda de almas que verdaderamente Me amen.
Sí, Mi Divino Corazón les amó, les amó con todas las fuerzas del Amor Divino. Y en aquel día bendito, hace 27 años atrás, que hoy celebran, Mi Corazón verdaderamente inició el plan de salvación de cada uno de ustedes Mis hijos. Ese plan debe ahora realizarse plenamente y es por eso que de ustedes pido apenas el ‘Sí’ amoroso, la entrega confiante y también la obediencia dócil de cada uno, para que entonces, Mi Voluntad Santa se cumpla en ustedes.
¡Oh, cómo les amo Mis hijos! Si Yo pudiese, si fuese posible, Yo volvería a la tierra para morir en la cruz nuevamente por ustedes. Pero, Mi muerte bastó para salvarlos infinitas veces y para salvar infinitos mundos.
Ahora quiero aplicar en ustedes las gracias de Mi copiosa Redención, pero para tanto, quiero su ‘Sí’, preciso de su ‘Sí’, para que entonces, estas gracias puedan actuar en ustedes y transformarlos verdaderamente en aquella obra santa y perfecta que Yo quiero de ustedes.
¡Oh Mis hijos! Mi Divino Corazón les atrajo aquí en este lugar santo de Nuestras Apariciones, para realizar aquí, en ustedes, ese plan de amor, para colmarlos aquí de las bendiciones y gracias de Mi Divino Corazón.
Despréndanse de las cosas mundanas y terrenas, para que entonces, su corazón sea un corazón de pobre y un corazón puro, donde Yo verdaderamente podré entrar con Mi Gracia transformadora y realizar en sus corazones la perfecta conversión, la perfecta santificación y su elevación completa hasta Mí, hasta Mi Padre, divinizándolos. O sea, elevándolos hasta Nosotros en el Cielo, donde ustedes recibirán por herencia Mi Reino y serán participantes eternamente de Mi felicidad y de Mi Gloria.
Recen la Coronilla de la Misericordia Meditada todos los días. Esas Coronillas de la Misericordia que Mi amadísimo hijito Marcos, obedientísimo a Mí y a Mi Madre, hizo para Mí, tocan la fibra más íntima de Mi Divino Corazón. Y cuando Yo oigo a ustedes rezando, les oigo rezándola, Mi Corazón se enternece, se conmueve, Mi Corazón perdona, Mi Corazón ama, Mi Corazón abre las compuertas y derrama sobre ustedes todas las gracias, todas las bendiciones que están guardadas en él.
Sí, cuando les escucho rezando esas Coronillas de la Misericordia Meditadas, Mi Corazón se enternece mucho más de amor por ustedes de que el corazón del padre más amoroso por su hijito doliente, o el corazón de la madre más extremosa por su hijo necesitado de alimento y abrigo. Sí Mis hijos, Mi Corazón no puede dejar de amarlos cuando rezan esas Coronillas y si quieren verdaderamente ser irresistibles a Mí, recen esas Coronillas de la Misericordia.
No resisto a cualquiera que pida Mi Gracia rezando esas Coronillas de la Misericordia, ellas son irresistibles sobre Mi Corazón y cuando ustedes las rezan, también se tornan irresistibles para Mí. Récenlas, récenlas. Y Mi misericordia lloverá en sus vidas.
Recen el Santísimo Rosario de Mi Madre, pues, todo aquél que lo reza con amor y verdadero deseo de corresponder a Mi Amor y al Amor de Mi Madre, se salvará. Verdaderamente no hay alma que Yo pueda condenar si reza el Rosario de Mi Madre diariamente. Nunca mandé un solo devoto del Rosario de Mi Madre al infierno, porque todos esos devotos siempre se salvan, pues, Mi Madre los colma de Sus Gracias, Mi Madre los abrasa con Su Amor, Mi Madre los reviste poco a poco de Sus propias virtudes.
Con el Rosario, ellos detestan los vicios y las cosas mundanas, aprenden el gusto por la oración. Con el Rosario, ellos aprenden a amar las cosas celestes y a despreciar las terrestres. Con el Rosario de Mi Madre, ellos sienten la necesidad de amarme, de consolarme, de obedecerme y adorarme. Y es por eso que ciertamente todos los devotos de Mi Madre se salvan.
Nunca, nunca mandé al infierno a un devoto de Mi Madre, a un devoto del Rosario de Mi Madre. Por eso, que los pecadores lo recen para que Yo los perdone. Que los justos lo recen para que Yo los conserve en Mi Gracia y amistad, y los haga subir cada vez más en la santidad. Que todos lo recen, pues, aquellos que rezan el Rosario de Mi Madre, tiene la señal cierta de la predestinación.
Récenlo, récenlo, récenlo. Y entonces, Yo mandaré al Ángel de la Paz a dar Mi Paz a la tierra, al mundo y a las familias, y finalmente Mi enemigo infernal será aplastado sobre Mis pies y juntamente con Mi Madre, instauraré en el mundo Mi Reino de Amor, de Gracia y de Paz.
Ahora el Señor dirige sus palabras sólo al vidente y su padre espiritual.
Yo te bendigo Mi amadísimo hijito Marcos.
Si hijito, a ti que en estos 27 años has amado a Mi Madre, Me has amado con todas las fuerzas de tu corazón y has obedecido a todo cuanto, de la parte de Mi Padre, hemos comunicado.
Sí, un día hijo Mío Yo te diré: ‘Ven bendito de Mi Padre, entra en el Reino que te fue preparado desde la creación del mundo.’ Pero por ahora debes aún hacer algunas tareas santas que tenemos para ti. Y aún debes también sufrir un poco para expiar los pecados de tus hermanos ingratos y ciegos por las pasiones de este mundo.
Tus sufrimientos traerán a muchas almas para Mi Divino Corazón, arrancarán a muchas almas de las tinieblas y de la ceguera de las pasiones y de los pecados adonde ellos se encuentran presos.
Por eso hijo Mío, sufre siempre con alegría, con ánimo puro y con buena voluntad, cierto de que tus sufrimientos sirven para que muchas almas revivan. Sirven para que se abran las Moradas del Cielo para muchas almas. Sirven para que muchas almas que ya estaban perdidas sean de nuevo rescatadas y de nuevo devueltas a los brazos de Mi Padre.
Por eso, sufre, ama, reza y espera siempre en Mí, pues, estaré siempre contigo y nunca te dejaré. Eres la piedra más preciosa de Mi Divino Corazón, eres Mi irresistible. Eres irresistible para Mí hijo Mío, y por tu obediencia, por todo lo que hiciste por Mí y por Mi Madre durante todos estos años, no puedo resistir a nada que Me pidas, desde que sea la Voluntad de Mi Padre, todo te concederé, todo haré por ti, todo moveré si Me pidieres.
Entonces, pide, golpee, procura en la puerta de Mi Corazón las gracias para ti y para todos aquellos que amas y aquellos que necesitan. Y todo aquello que quisieres, Yo te daré, pues, como te dije: ‘Te amo, te amo como la flor más mimosa y más bella de Mi Divino Corazón. Te amo como la piedra más preciosa de Mi Corona. Te amo Mi hijo como la fibra más íntima de Mi Corazón. Te amo con toda la potencia de Mi Divino Amor.’
Eres irresistible para Mí y todo aquello que Me pidieres, será hecho y entonces Mi Corazón será glorificado en ti y Mi Nombre será conocido y más adorado.
También te bendigo Mi amadísimo hijo Carlos Tadeo.
Quédate sabiendo hijo que, por ti, en la hora de Mi flagelación, Yo pensé en ti, Yo te vi en Mi Divino Corazón y ofrecí por ti todas las chicoteadas que recibí.
Quédate sabiendo también hijo Mío, que el sufrimiento de haber tenido Mis pies prensados en una chapa súper calentada en el fuego, Yo ofrecí por ti. En el calabozo donde estuve preso toda la noche del jueves para viernes, Yo te vi muchas veces en visión y ofrecí por ti, especialmente el martirio terrible de tener Mis pies quemados por los verdugos.
Ofrecí por ti. Primeramente, para expiar todos los años que caminaste lejos de Mí. Segundo, para mantener tus pies en Mi senda, en la senda del bien y de la santidad. Tercero, para mantenerte siempre más unido a Mi Corazón, tal como las fibras más íntimas de Mi Corazón.
Hijo Mío, Mi enemigo quiso llevarte para lejos de Mí cuando eras más nuevo, también por causa de Mis pastores que no supieron orientarte, Mi enemigo atacó y quiso llevarte para lejos de Mí. Pero Yo triunfé, Mi Madre triunfó, y hoy estás aquí, eres todo Nuestro y más aún serás.
Por eso hijo, ve si alguien podría haberte amado más que Yo, ve si alguien podría haberte deseado y querido más bien que Yo. Piensa en el dolor terrible y acerbo que sentí teniendo Mis pies quemados y también en el dolor que sentí cuando Me retiraron las chapas y la planta de Mis pies se desprendió de ellos, quedando pegada a la chapa.
Sí hijo Mío, todo eso fue por ti. Debes pues comprender y sentir cuanto te amé, cuanto Mi hijo, cuanto te amé. Y quédate sabiendo que ese terrible martirio Yo sufriría de nuevo por ti mil veces si fuese preciso. Pero como aquello que sufrí es infinitamente suficiente para salvarte y para probarte Mi Amor, queda aquí confirmado para siempre cuanto te amé hijo Mío y lo cuanto Yo sufrí por ti.
Eso te muestra cuanto eres precioso para Mí. Sólo se sufre por quién se ama. Si tanto así sufrí por ti, es para mostrarte cuanto eres precioso para Mí. En verdad Yo te digo: ‘Yo cambiaría mil mundos por tu alma, Yo cambiaría mil universos para tenerte junto a Mí hijo Mío y verdaderamente siempre, siempre te amaré.’
En los momentos de dolor, de sufrimiento, que no faltarán, acuérdate siempre de esto: ‘Jesús sufrió por mí. Sólo se sufre por quién se ama. Jesús sufrió por mí. Jesús tuvo los pies quemados por mí. Jesús tuvo Sus pies dilacerados por Mí. Si Él tanto me amó ¿Qué puedo desear más que Jesús? ¿Qué puedo yo temer si tengo el amor de Jesús? ¿Qué puedo yo esperar y aún más desear que el amor de Jesús, que se dio todo por mí y se sacrificó por mí?
¡Ah hijo Mío! Piensa siempre en eso y tu corazón se llenará de la perfecta alegría. Mi Divino Corazón está siempre vuelto para ti y la llave de Mi Corazón Mi hijo, está siempre abierta, derramando y brotando sobre ti sangre y agua. Sangre para abrasarte en Mi Amor, embriagarte en Mi Amor. Agua para quitarte la sed de amor de tu alma, para llenarte con las aguas vivas de Mi Espíritu Santo y para darte siempre y cada vez más toda la efusión de Mi Divino Amor.
Ven, ven a beber en la llaga de Mi Divino Corazón todos los días. ¿Cómo? Besándome, besándome clavado en la cruz, entregándote totalmente a Mí. Ven hijo Mío a Mí, ven a besar la llaga de Mi Divino Corazón. Ven para que Yo te llene y te embriague con Mi Sangre y te haga cada vez más abrasarte de amor por Mí en la divina bodega de Mi Amor, de Mi Divino Corazón traspasado por ti.
¡Ah hijo Mío! Acuérdate siempre de Mis pies quemados por ti, pues, ellos te hablan, te testimonian el gran y ardiente amor que tuve y tengo por ti. Quédate sabiendo que Mi Madre Santísima que veía todo del lado de fuera por visión mística, cuando vio que Yo ofrecía por ti, tuvo Su Amor, tuvo Su predilección por ti aún más redoblada.
Sí, Mi Madre todas las veces que ve Mis pies, se acuerda de aquello que sufrí por ti. Y en aquel momento, Mi Madre abrasada de la divina caridad, de amor por ti, redobla Sus Gracias, pues, eres fruto de aquel Mi gran sufrimiento, de aquel Mi tan acerbo dolor secreto que, tanta, tanta compasión causó a Mi Divina Madre.
Por eso hijo, nada temas. Ya que fuiste tan amado por Mí, jamás debes pensar que seré capaz de abandonarte o entonces de dejarte. No, nunca te dejaré y nada debes temer, pues, quién vale tanto así para Jesús, jamás será abandonado por Jesús.
Yo te bendigo y bendigo a todos los que están aquí, a todos que en estos años han amado a Mi Madre Santísima, han servido a Mi Madre Santísima, han obedecido aquí a Mi Madre Santísima y han hecho todo para consolar y hacer conocida y amada a Mi Madre Santísima.
Sí, a Nuestros apóstoles que han luchado para hacer triunfar a Mi Madre, ahora en este momento doy Mi bendición. Doy también la Indulgencia Plenaria a todos los que rezan el Rosario de la Paz de Mi Madre, que rezan Mi Coronilla de la Misericordia y Mi Hora todos los viernes.
Ahora son apagados todos los años que ustedes deberían expiar sus pecados en el fuego del Purgatorio y también son cancelados todos los castigos y sufrimientos que deberían padecer en esta vida por los pecados ya cometidos contra Mí.
Sobre todos derramo ahora Mi bendición de amor: de DOZULÉ… de PARAY-LE-MONIAL… y de JACAREÍ.”

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
“Queridos hijos, hoy ustedes celebran aquí el 27° aniversario de Mi primera Aparición a Mi hijito Marcos en el longincuo año de 1991.
En aquel día, Mi Corazón Inmaculado vino del Cielo abrasado de amor, en llamas de amor, para derramarse sobre ustedes y sobre toda la humanidad; para llevarlos a la santidad que conduce a ustedes a la eternidad feliz con Jesús, con el Padre Eterno en el Cielo.
Mi Amor los salvó cuando en aquel día atraje a Mi hijo Marcos para dentro de Mi Matriz*. Y allí aparecí a él por la primera vez, inundando el corazón de él con Mi luz, para después inundar sus corazones con Mi mística luz materna.
*La primera Aparición de la Madre de Dios al vidente Marcos sucedió en la Parroquia Inmaculada Concepción de Jacareí, muy conocida como la Matriz de la Inmaculada, el 7 de febrero de 1991.
Mi Amor los salvó cuando en aquel momento hablando a aquel pobre y desconocido niño, Mi Corazón derramó sobre él las primeras ondas de amor místico y sobrenatural, llenándolo, abrasándolo, sacudiéndolo, tornándolo verdaderamente allí una llama incesante de amor que estremecía de amor por Dios y por Mí.
Para, a través de él también Mis hijos, las mismas ondas ardientes de amor pudieran llegar a los corazones de ustedes, dispersos por este mundo sumergido en tinieblas y dominado por Mi enemigo. Para atraerlos hasta Mi Corazón, para transformarlos en las llamas incesantes de amo que Yo vine buscar y procurar aquí.
Mi Amor los salvó cuando en aquel día, allí, dando a Mi privilegiado niño las primeras palabras de gracia y luz de Mi Corazón, Yo ya abría para todos ustedes la senda luminosa de la conversión y de la salvación para conducirlos a todos al Reino de Mi Hijo Jesús, al Reino de los Cielos.
Mi Amor los salvó cuando en aquel momento, hablando con Mi hijito Marcos, Yo ya pensaba en todos ustedes con amor, por todos ya rezaba y por todos ofrecía al Padre Mis méritos, los méritos de Mis dolores y lágrimas, para que el Padre atrajese a todos ustedes hasta Su Divino Corazón por medio de Mí.
Sí Mis hijos, allí en aquel momento, la Madre del Cielo, amó a Sus hijos con una intensidad tan grande, con un ardor tan grande que, si fuese fuego natural, habría disuelto no solamente a Mi hijito Marcos, pero también incendiado y disuelto a toda aquella iglesia, a toda esta ciudad, a todo este país e incluso el mundo.
Sí, Yo los amé con toda la potencia y la intensidad de Mi Amor Materno.
Mi Amor los salvó, porque bajando a Jacareí, Mi Corazón atrajo a cada uno de ustedes para la luz, que es Mi Hijo Jesús, y en Él todos ustedes tienen la salvación.
Mi Amor los salvó, pues con Mi Amor, Yo los quité del camino del pecado y de la muerte eterna y los traje para el camino de la gracia, para el camino de la santidad, para el camino de la salvación, que es Dios.
¡Oh Mis hijos! Vean el amor de esta Madre que allí, en aquel momento, abrasada de amor por cada uno, venía del Cielo para derramar sobre todos los hijos, toda la abundancia de la misericordia del Señor.
Sí, la Madre los amó, el amor de la Madre los salvó, el amor de la Madre los protege. El Amor de la Madre aún hoy se dona y se ofrece, y con él ofrece la salvación a todos los hijos que aquí la vienen a procurar.
Sí Mis hijos, acepten Mi Amor, dejen Mi Amor entrar en sus corazones hoy, en este día, para que finalmente se cumpla el plan divino del Padre que conducirá a ustedes y a toda la humanidad, a la salvación y a la perfecta glorificación de la Santísima Trinidad.
Acepten el amor de la Madre, en el cual, sus corazones encontrarán todo bien, toda gracia, encontrarán paz, encontrarán a Mi Hijo que en él vive y reina por los siglos de los siglos, y en Mi Hijo encontrarán la vida, encontrarán la eterna bienaventuranza.
Acepten el amor de la Madre y el amor de la Madre verdaderamente en sus corazones, hará el gran milagro de la transformación del desierto de sus almas y corazones, en el jardín verdoso de gloria, belleza y santidad de la Santísima Trinidad.
Continúen rezando Mi Rosario todos los días, pues en ello Mis hijos, siempre más, haré triunfar en ustedes el Amor Divino, el Amor de Dios, el Amor de la Madre Celeste.
Cada uno de ustedes que vino aquí, que fue atraído por Mí aquí, fue amado de antemano con todo el amor de Mi Corazón. Y para cada uno de ustedes también ya fue preparada la superabundancia de gracias de Mi Corazón.  
Sí Mis hijos, Si fuese preciso, Yo volvería a la tierra para sufrir todo de nuevo, lo que sufrí para salvar a cada uno de ustedes. Pero Mis hijos, tal no es necesario, ni posible. Por eso, miren, contemplen todos Mis dolores y todo lo que sufrí por amor a ustedes, y digan si alguien podría haber amado más a ustedes después de Mi Hijo que Yo. No. Por eso hijitos, miren para Mi Amor, pues, mirando para Mi Amor, verán el Amor de Dios.
Ahora Nuestra Señora dirige sus palabras sólo al vidente y a su padre espiritual
Yo bendigo a todos y especialmente a ti Mi amadísimo hijo Marcos. 
Gracias a ti por los 27 años de servicio y obediencia al Señor y también a Mi Corazón. 
Por tu cansancio, gracias. Por las noches sin dormir, trabajando y haciendo las películas de Mis Apariciones, gracias. Por tantos días pasados en el trabajo extenuante, cansativo, desgastante, haciendo centenas de Rosarios Meditados para Mí y para salvar a Mis hijos, gracias.
Por tantos innúmeros días pasados en el trabajo extenuante, desgastante, grabando las Horas Santas de Oración, haciendo para Mis hijos las Trecenas y las Setenas, gracias. Por tantos sábados, domingos y otros días consumidos, haciendo los cenáculos para Mí de 8, 10 o más horas de oración, todo para salvar las almas de Mis hijos, para abrasarlos con Mi Llama de Amor, para enseñar a ellos el camino de la santidad, dejando tu descanso, dejando tu tiempo libre de lado, gracias por todo
Por las calumnias, por las difamaciones, por las traiciones, por todas las heridas recibidas en tu corazón por Mi causa, por causa de Mi Nombre y del Nombre de Mi Hijo, gracias. Gracias hijo Mío. Por toda la cruz llevada y cargada durante todos estos años con amor y en el amor para salvar a Mis hijos, gracias.
Tantas cuantas fueren las almas y fueren aún las almas salvas por todo lo que hiciste, tantas cuantas serán las coronas de gloria que te daré en el Cielo. Sé pues feliz, porque en la tierra nadie más recibió lo que has recibido de Mi Corazón y del Corazón de Mi Hijo: tantos mensajes, tantas revelaciones, tantos dones y tesoros de Mi Corazón
Sé pues feliz hijo, porque verdaderamente tu nombre resuena en el Cielo todos los días en los labios de aquella que te amó y te escogió. Todos los días tu nombre resuena en los labios de aquél Señor que murió por ti en la cruz y que Me envió para tomar tu mano y guiarte y conducirte por la senda luminosa de la santidad. 
Alégrate, porque todos los días tu nombre resuena en los labios de aquél que te creó con amor. Él te llama de Mi hijo, Mi esperanza y Mi alegría. Sobre ti baja ahora Mi bendición particular y materna. 
Y también sobre ti Mi amadísimo hijo Carlos Tadeo. He aquí ahora el mensaje mensual que te doy.
Hijo Mío, Me alegro por verte hoy aquí en el lugar electo de Mis Apariciones, celebrando con Mi hijo que te di, los 27 años de Mis Apariciones a él. 
Alégrate hijo porque tu nombre estaba escrito en Mi Corazón Inmaculado en aquel día, 7 de febrero de 1991, cuando aparecí a Mi hijo Marcos por la primera vez. 
Sí, Yo vine por amor a todos Mis hijos, pero especialmente también por amor a ti. Alégrate porque tu nombre resuena en Mis labios y en los labios de Mi Hijo Jesús todos los días con amor. 
Eres el consuelo de Mi Corazón y el consuelo del Corazón de Mi Hijo. Sobre ti reposan muchas esperanzas de Nuestros Corazones y sé que no seremos decepcionados. 
Hijo Mío, adelante, no desanimes jamás. Sube cada vez más para el Cielo, desprendiéndote de las cosas de la tierra, desprendiéndote de todos los afectos de las criaturas, para que verdaderamente tu corazón pueda ser llenado con las llamas del Divino Amor del Espíritu del Señor.
Sí hijo, Yo deseo que en este mes de febrero junto con todo lo que te pedí, muestres, hables a Mis hijos de los Mensajes que Yo di en Heede y también en los Mensajes que Yo di en San Damiano. 
Es preciso que Mis hijos de Mi querida Ibitira y también de las otras ciudades próximas, conozcan esas Mis Apariciones para desagraviarme, para consolarme y para también tornar conocidos los llamados que Yo hice en aquellos lugares.
Yo confío hijo que, a través de ti, finalmente tendré el retorno de todos los Mensajes que di en esos lugares y recibiré finalmente de Mis hijos la correspondencia y el amor que tanto deseo. 
Quiero también que en este mes medites muchas y muchas veces en el capítulo número 4 del tercer tomo de Mi vida Mística Ciudad de Dios. Allí encontrarás muchas luces para ti. Y también hijo Mío, medite, medite mucho, mucho en la primera carta de Mi apóstol, del apóstol de Mi Hijo, San Juan. Allí conocerás también muchas luces que están preparadas y reservadas para ti. 
En este mes de Mi Llama de Amor, derramaré Mi Llama de Amor profusamente sobre tu alma, Ábreme siempre más tu corazón, rece siempre más hijo. Y también cierra la puerta de los sentidos de tu corazón siempre más para aquello que es terreno, y abre siempre más para aquello que es celeste. Mortifica siempre más tu pensar, tu juzgar, para que, según Mis luces, puedas ver, juzgar, considerar y amar. 
Deja también hijo Mío para atrás todo aquello que aún quedó de este mundo, que en breve desaparecerá. Para que verdaderamente en ti siempre más, Mi Llama de Amor pueda encontrar libertad para actuar y abrasarte. 
Ya no tienes casi nada del mundo en ti, faltan apenas pequeños granos de tierra que Yo quiero quitar, que Yo quiero consumir en tu corazón y hacer hijo con que verdaderamente tu corazón se transforme en el templo vivo del Espíritu Santo, en el Sagrario del Divino Corazón de Jesús y en el jardín de delicias y de amor. 
Te amo, te amo mucho.
Y quédate sabiendo hijo que en Egipto cuando Yo estaba allá con Mi Esposo José y Mi Hijo Jesús, cierto día fuimos cercados por algunos vecinos Nuestros incitados por Satanás. No habíamos hecho nada de malo, pero ellos que nutrían cierta indiferencia y odio porque éramos forasteros, y también instigados por la antigua serpiente, que quería descubrir si Mi Hijo era realmente el Mesías y si Yo era la Madre del Salvador, instigó a aquellos moradores contra Nosotros. Ellos apedrearon Nuestra casa e intentaron incluso quemarnos, encendiendo fuego en Nuestra habitación.  
En aquel momento Me entregué confiadamente al Señor para sufrir lo que Él quisiese e incluso morir si fuese Su Divina Voluntad. Fui favorecida con una visión de altísima ciencia. Y en esa visión Yo te vi hijo Mío, en el futuro, sirviéndome y sirviendo a Mi Hijo. Y entonces, Me ofrecí prontamente al Señor para morir por tu amor, para que tuvieses la gracia de ser verdaderamente siervo santo, fiel y bien amado del Señor. 
Mi Divino Hijo Me respondió: ‘Mi Madre, basta tu deseo de morir por él. No nos quemarán, porque aún no ha llegado Mi hora. Pero Mi Divino Corazón se alegró por haber ofrecido tu vida con tanta generosidad por aquél siervo Mío que mucho Me consolará en los tiempos finales que precederán Mi Segunda Venida.’
Sí hijo Mío, ofrecí por ti aquella gran aflicción, y el temor, el dolor de ver tal vez a Mi Divino Hijo muerto y con Mi Esposo José. No Me importaba conmigo, pero sí con Ellos, y el gran dolor que sentí al verlos en peligro de vida, traspasó Mi Corazón de tal forma que, si Yo pudiese transmitirte ese dolor, morirías instantáneamente. 
Quiero que sepas, quiero que tú sepas que, ese gran dolor, Yo ofrecí por ti hijo Mío, porque te amo como la perla más preciosa de Mi Materno Corazón. Perla que guardo con celo en el cofre de Mi Corazón Inmaculado. Perla que cada día más embellezco y hago doblar en belleza y valor delante de los ojos de la Santísima Trinidad. Perla que ofreceré a Mi Hijo Jesús en el día de Su triunfo, como regalo y el don más precioso del Corazón de Aquella que te cultiva todos los días en la oración y en el silencio, para darte al Señor como la primicia más bella de Su victoria.
Yo te bendigo hijo Mío y sepas que nunca te dejaré. Mamá que tanto sufrió por ti nunca te abandonará, pues eres el hijo y el fruto de Mis dolores. Yo te bendigo con amor. 
Rece en los cenáculos la Coronilla del Espíritu Santo, pidiendo siempre más Sus Dones, para que tú y también Mis hijos crezcan en el conocimiento y en la sabiduría que forma a los Santos para la mayor gloria del Señor. 
Yo te bendigo y bendigo a todos Mis hijos amados aquí: de LOURDES… de LA SALETTE… y de JACAREÍ.”

(Vidente Marcos): “Querida Madrecita del Cielo ¿Puedes tocar Señora en estas imágenes y rosarios que hicimos para tus hijos?”
(María Santísima): “Conforme ya dije: ‘Adonde quiera que unos de estos rosarios, escapularios e imágenes lleguen, allí Yo estaré viva, llevando las grandes gracias del Señor.’
A todos Yo bendigo nuevamente con amor y dejo Mi paz. Gracias. 
Gracias a Mis Esclavos de Amor por todo el amor y servicio hecho a Mí. Gracias por haber renovado el ‘Sí’ de ustedes que mucho consoló Mi Corazón. 
Gracias a todos Mis hijos por haber venido, por divulgar Mis Mensajes, hacer Mis cenáculos y Mis grupos de oración. En ustedes Mi Corazón encuentra consuelo, cariño y amor siempre. Gracias. 
Sobre todos baje ahora Mi abundante bendición materna. Queden en la paz del Señor.”

martes, 13 de febrero de 2018

06 de Febrero de 2018 - Mensaje de la Virgen María a través del Vidente Marcos Tadeo

Jacareí, 06 de Febrero de 2018
Transmisión de las Apariciones Diarias en vivo vía internet en la WebTV mundial:

www.apparitionstv.com


VÍSPERA DE LAS APARICIONES DE JACAREÍ
(Vidente Marcos): “Sí, haré sí. Haré sí mi Reina. Sí mi Señora, sí. Sí mi Madre, sí.”
(Diálogo entre el Vidente y la Madre de Dios)

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
“Queridos hijos, hoy en esta noche santa que antecede al aniversario de Mi primera Aparición a Mi hijito Marcos en el distante año de 1991, Yo vengo nuevamente a ustedes para decirles: ‘Conviértanse, sean santos, es preciso santificarse.’
Ese fue Mi primer mensaje dado aquí. Sin la santidad, ustedes no podrán entrar en el Cielo, no podrán agradar a Dios, ni ser felices con Dios para siempre. Y nadie se torna santo si no renuncia, no solamente a los vicios y placeres del mundo, pero hasta a todo afecto a las criaturas fuera de Dios.
Aquél que no renuncia a esos afectos y permanece preso a ellos, no podrá ser santo. Aquél que tiene su corazón repleto de deseos que no son deseos de Dios, ya tiene su corazón ocupado por el mundo y por las cosas terrenas, y no podrá ser santo. Sean pues los pobres de corazón, los pobres de espíritu, aquellos que no tienen deseos de nada que existe sobre la tierra, a no ser Dios.
Cuando los corazones de ustedes sólo tuvieren deseo de Dios y de nada más, entonces ustedes encontrarán a Dios en sus oraciones, Dios revelará para ustedes todo Su Amor y ustedes serán tan abrasados por el Amor de Él, que Él vendrá a vivir en ustedes y ustedes vivirán en Él, entonces serán una sola Llama de Amor con Él.
El hombre que tiene en su corazón algún deseo, cualquiera que sea, que no sea Dios, ya tiene su corazón bloqueado e incapacitado para ser santo y subir hasta Dios. Por eso Mis hijos, renuncien a todo, a todos los deseos de ustedes. Deseen únicamente a Dios y entonces, Dios vendrá a ustedes y Dios revelará a ustedes todo Su Amor.
Así, ustedes serán santos como Yo pedí aquí en Mi primer mensaje, en Mi primera Aparición y Dios finalmente será servido, glorificado y adorado por todos ustedes como Él desea, y Su Reino de Amor finalmente se tornará realidad en la faz de la tierra.
En esta noche santa, cuando hace 27 años atrás Yo ya Me preparaba para bajar de Mi Trono del Cielo, para venir a luchar por todos ustedes, por la salvación de todos ustedes, en esta noche verdaderamente digo a ustedes Mis hijos, Yo, la Madre de ustedes, nuevamente clamo, pido y suplico a ustedes: ‘Denme sus corazones.’ Sin embargo, Yo esté cansada de tanto luchar y esperar por un ‘Sí’ de tantos de Mis hijos que nunca vino, que hasta hoy no vino, Yo estoy dispuesta a continuar insistiendo y pidiendo el ‘Sí’ de ustedes.
Denme el ‘Sí’ y entonces, Yo haré en ustedes las grandes maravillas que Yo hice en la vida del niño, que ya en el primer día Me dio su ‘Sí’, comenzó a rezar y a buscar la santidad. Y en la vida de este niño, Yo pude reflejar siempre más Mi poderosa luz que fue aumentando año tras año hasta tornarse verdaderamente ahora un sol radiante de luz, gracia y amor, para disipar las tinieblas que tomaron todas las cosas y toda la humanidad.
Con el ‘Sí’ de ustedes, Yo también transformaré la vida de ustedes en ese sol radiante de luz, gracia y amor, y entonces, podré hacer Mi mística luz materna ser vista por tantos hijos Míos que están perdidos en las tinieblas del pecado y del mal, y podré traerlos para la luz, donde todos ellos encontrarán la salvación que es Mi Hijo Jesús.
Continúen rezando Mi Santísimo Rosario todos los días. Pidan a través del Rosario y con el Rosario, la fuerza interior para que ustedes renuncien a todo deseo que no sea el deseo de Dios, de poseer a Dios. Para que así, sus corazones renuncien a todas las cosas de este mundo y a las criaturas, y entonces, Dios venga a vivir en ustedes y ser un solo corazón con ustedes.
A todos Yo bendigo y especialmente a ti Mi amadísimo hijito Marcos, en que en estos 27 años siempre encontré y sólo encontré: obediencia, amor, comprensión, colaboración, docilidad, oración y sacrificio.
Y también te bendigo Mi amadísimo hijito Carlos Tadeo. Tú que también en esta misma noche hace 27 años atrás fuiste marcado, escrito por Mí en Mi libro materno de amor. Ya fuiste bendecido con las primeras bendiciones que te preparaban para la gran misión en el cual te quiero, juntamente con Mi hijito Marcos, luchando por la salvación de las almas, y por la realización de Mis planes de amor, de Mi obra de salvación y de amor.
A ti Mi hijo, que ya en esta noche santa hace 27 años atrás tanto bendecí, amé y con tanto amor por ti recé y pedí al Señor. A ti en quién también encuentro tanta docilidad, obediencia, confianza y amor para conmigo. Yo te bendigo ahora generosamente y a todos Mis hijos que Me aman, que Me obedecen, que Me guardan y que Me sirven: de FÁTIMA… de LOURDES… y de JACAREÍ.
Yo también te bendigo Mi querida hija Eliane por tu aniversario. Mamá del Cielo te ama mucho y siempre te guarda. No temas, eres una pequeña turmalina de amor de Mi Inmaculado Corazón donde te guardo con celo y con amor. Ten Mi bendición y Mi paz ahora.”

(Vidente Marcos): “Querida Madrecita del Cielo ¿Puedes tener la bondad Señora de tocar en estos rosarios e imágenes que hicimos para la oración y protección de tus hijitos?”
(María Santísima): “Conforme ya dije: ‘Adonde quiera que unos de estos rosarios e imágenes lleguen, allí Yo estaré viva, llevando conmigo las grandes gracias del Señor,’
A todos nuevamente Yo bendigo y dejo Mi paz. Queden en la paz del Señor.”

lunes, 12 de febrero de 2018

04 de febrero de 2018 - Mensaje de la Virgen María y Santa Águeda a través del Vidente Marcos Tadeo

Jacareí, 04 de Febrero de 2018
Transmisión de las Apariciones Diarias en vivo vía internet en la WebTV mundial:




FIESTA ANTICIPADA DE SANTA ÁGUEDA DE CATANIA
(Vidente Marcos): “Haré sí. Haré Madrecita. Si te gusta Señora, entonces mostraré más veces.
De nada, hice con mucho amor y haría mil veces otra vez para agradarte Señora, para dar honra y gloria a tu nombre, tú que tanto amaste y sufriste por Dios, y también para ayudar a salvar las almas de tus hermanos. Yo lo haría de nuevo, yo lo haría, yo lo haría. Y es verdad, yo te amo. Yo lloro porque yo te amo. Si yo no te amase, yo no lloraría. Sí… Sí… Haré sí.”
(Diálogo entre el Vidente, la Madre de Dios y Santa Águeda)

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
“Queridos hijos, hoy les invito a todos ustedes a amar más e imitar más a Mi hija Águeda, Agatha de Catania.
Esta Mi hija amó a Dios con un amor tan intenso y abrasado como pocas almas puras en este mundo lo amaron.
Imiten el amor de ella y ustedes también amarán a Dios, tornándose serafines de amor ya aquí en la tierra.
Imiten el coraje de esta Mi hija que, incluso padeciendo las peores torturas y martirios, no renegó de Mi Divino Hijo Jesucristo y así como ella no se avergonzó y ni renegó de Mi Hijo en la tierra, así también Mi Hijo no la renegó, ni se avergonzó de ella delante de Su Padre que está en los Cielos.
Si ustedes quieren ser reconocidos por Jesús delante del Padre Eterno y de los Ángeles, sean como Mi hija Águeda y no tengan vergüenza de ser verdaderos cristianos y de confesar la fe en Mi Divino Hijo Jesucristo delante del mundo, delante de todos.
¡Oh! Cómo deseo que ustedes tengan la fe valerosa como la de ella. Si ustedes tuvieren una fe así y un amor ardiente como la de ella, Mi Llama de Amor podrá finalmente trabajar poderosamente en sus almas y a través de ustedes, en las almas del mundo entero.
Mi Llama de Amor debe transmitirse de corazón a corazón, de ciudad a ciudad, de nación a nación, hasta que todo el mundo se transforme en el gran y abrasado Reino de Amor de Mi Inmaculado Corazón.
Eso sólo será posible con el ‘Sí’ de ustedes. Dios respeta la libertad de cada hombre y no fuerza a ningún hombre a amarlo, servirlo, ni tampoco a salvar su propia alma. Aquél que se rehúsa a dar su ‘Sí’ a su Creador, vive libremente en esta tierra por el espacio de algunos años. Pero después que finalice esta vida, irá para el lugar adonde están todos aquellos que se rehusaron a servir y amar a su Creador, aquellos que pagaron todos los beneficios de Él recibidos, sobre todo, el don de la vida con ingratitud. Y no puede alegar injusticia por parte de Dios, pues, Dios no es obligado a aceptar en Su Casa a alguien que nunca lo amó, siempre lo despreció y siempre escupió en Su Amor. Por eso, los condenados al infierno saben que ninguna apelación más es posible. Ellos cometieron el pecado imperdonable, o sea, aquel pecado de despreciar el amor de su Creador, la fuente y origen de su vida y de todos los bienes que posee.
Ustedes Mis hijos, tienen también esa libertad y ella es la flaqueza de ustedes, porque infelizmente ustedes la usan sólo para escoger los placeres mundanos y así vivir lejos de Dios, despreciando el amor de Dios.
Transformen la mayor flaqueza de ustedes en la mayor fuerza, dando su libertad a Dios, dando el ‘Sí’ a Dios y procurando amarlo y servirlo como Mi hija Águeda hizo. La libertad de ella que podría haber sido su flaqueza, fue su mayor fuerza, porque ella consagró su libertad, dio su ‘Sí’ a Dios.
Si ustedes hicieren lo mismo, ustedes serán fuertes como ella en la fe, y entonces ni el demonio, ni todo el mundo reunido podrá derribar a ustedes del camino de la santidad y robar de ustedes la corona de la vida eterna. Entonces, Mi Llama de Amor a través de ustedes se propagará poderosamente, anulando, neutralizando, cegando y paralizando a Satanás y a los demonios. Y entonces, muchas almas serán libres del poder de ellos y vendrán para la luz.
Vean cómo el ‘Sí’ de Mi hija Águeda y Su Llama de Amor hasta hoy en Catania atrae multitudes para Mi Hijo. Y los demonios por más que se esfuercen, no pueden impedir a las almas de aproximarse de Mi Jesús, porque la Llama de Amor de Mi hija Águeda los paraliza, ciega y neutraliza.
Si ustedes tuvieren la misma Llama de Amor e irradiaren esa Llama a los otros, los demonios no podrán impedir a las personas de aproximarse de Mi Jesús aquí y de Mi Corazón. Y entonces, todos atraídos por Nuestro Amor, vendrán para la luz, serán salvos por la luz y en la luz de Dios.
Yo cuento con todos ustedes para eso y deseo que ustedes, por lo tanto, den 27 películas maravillosas que Mi hijo Marcos hizo de Mi hija Águeda para Mis hijos que no la conocen. Para que entonces, conociéndola, puedan enamorarse por ella, y por medio de ella, por Mi Hijo Jesús y por Mí.
Cuanto más ella sea conocida, tanto más Satanás será neutralizado y cegado. Cuanto más ella sea conocida, tanto más las almas comprenderán el camino de la santidad que deben seguir. Y entonces, Mi Llama de Amor podrá actuar libremente, pues, las barreras de las resistencias humanas habrán caído por tierra. Así, Mi plan avanzará.
Ustedes deben de 3 en 3 meses hacer un pequeño cenáculo en honra de Mi hija Águeda, en los días 5 de cada mes, para honrarla y tornarla más conocida. Basta rezar la Coronilla de ella, basta presentar un fragmento de la vida de ella que Mi hijo Marcos reveló, dio para ustedes en esa película maravillosa y hacer un poco de oración mental, contemplando los méritos, contemplando las virtudes y el amor de ella. Y entonces, verdaderamente, la Llama de Amor de Mi hija Águeda derribará por tierra las murallas de la voluntad corrompida de los hombres, del endurecimiento de los corazones. Y Mi Llama de Amor podrá finalmente encontrar el camino libre y abierto para dar curso a Mis obras portentosas y maravillosas de amor.
Comprendan Mis hijos que el tiempo es corto y la vuelta de Mi Hijo está muy próxima. Ustedes juegan y mientras eso, todos los acontecimientos ya se predisponen para el cumplimiento de los secretos que he revelado a algunos de Mis hijos en algunas partes del mundo y también aquí. Y toda la humanidad será sorprendida por lo que sucederá. Y entonces ¿Qué será de aquellos que pasaron todo el día en las plazas riéndose, escarneciendo y burlándose de Dios?
Conviértanse sin demora y prepárense para aquello que deberá suceder, para realizar el gran cambio mundial que preparará el mundo para la venida y el descenso de Mi Hijo Jesús en Su segunda vuelta con poder y gloria, para finalmente poner fin a esta humanidad inicua y hacer despuntar en el horizonte el nuevo mundo del Amor y la nueva humanidad en fin liberada del pecado y de Satanás, y completamente rendida y consagrada a su Señor de la salvación y de la paz.
Continúen rezando Mi Rosario todos los días, pues a través de ello, ustedes podrán seguir fácilmente a Mi hija Águeda y a todos los Santos en la senda de la santidad. Nunca se oyó decir que alguien que hubiese rezado Mi Rosario, no hubiese sido Santo, un Gran Santo. Por eso, recen Mi Rosario y ustedes en poco tiempo conseguirán vencer todos los obstáculos que los impiden de correr e incluso de volar en el camino de la santidad.
Recen Mi Rosario. Mientras ustedes lo rezan, las gracias de los misterios de Mi Rosario descienden silenciosamente en sus almas como un orvallo del Cielo, transformándolas de desierto en jardín de santidad y verdaderamente transformando a ustedes en el jardín y delicia del Sumo Dios.
Ahora la Madre de Dios dirige sus palabras sólo al vidente y su padre espiritual.
A todos Yo bendigo con amor y especialmente a ti Mi hijito Marcos. Muchas gracias por la película de Mi hija Águeda que hiciste hace una década y que tantas almas trajo para Mí. No puedes saber ahora ni siquiera imaginar cuántas almas conocieron la senda de la santidad gracias a esta película.
Y quédate sabiendo que incluso de otras naciones que no hablan tu lengua, comprendieron todo por una gracia especialísima que Yo coloqué en esta película que hacías en tanto sufrimiento, tribulación, pero también con tanto amor, fe y obediencia, dedicación extrema para Mí.
Sí hijo Mío, muchas almas vinieron para la luz por medio de esta película y tantas cuántas fueron las almas que vinieron para la luz y que aún vendrán, tantas cuántas serán también las coronas de gloria que colocaré en tu cabeza en el Cielo. Ya sé que Me preguntas ahora en tu corazón si puedes repartir esas coronas con tu amadísimo padre espiritual Carlos Tadeo. Claro que sí. Las coronas son tuyas y puedes darlas a quién quieras, y ya que quieres darla a él, ellas serán también repartidas con él, que es tu verdadero consorte y que debe recibir por medio de ti todos los bienes y beneficios del Cielo, siempre y cada vez más.
Me emocionó, Me tocó profundamente tus lágrimas y lo que dijiste después de la película de Mi hija Águeda. Me gusta cuando abres tu corazón y muestras tus sentimientos, contra eso no hay difamación, ni negación que pueda resistirse, porque son tus sentimientos, es tu alma, es tu corazón que se ve. Corazón formado, moldeado, plasmado por Mí misma. Y ese corazón bello, lleno de amor de Dios, lleno de amor a Mí y a los Santos, hace refulgir aún más la propia belleza de Dios y Mi belleza. Yo que plasmé tu corazón para que así él apareciese delante del mundo y atrajera el mundo para la Llama de Amor de Mi Corazón.
Sé siempre así y hable abiertamente de todos tus sentimientos, pues, cuanto más el mundo vea tus sentimientos y cómo es tu corazón plasmado por Mí, formado por Mí, tanto mayor aparecerá la verdad de Mi presencia aquí y el mundo verá en ti Mi Gloria.
A ti también amadísimo hijito Carlos Tadeo, te bendigo y te agradezco nuevamente hoy. Gracias por todo lo que has hecho por Mí. Gracias por tu cansancio, viajando tantos y tantos kilómetros, por tantas calles para llegar aquí.
Gracias por los tantos cenáculos que has hecho por Mí, incluso muchas veces cargando una cruz pesada, de prueba y de tantas otras cosas, tantas espinas que Mi enemigo siembra en tu camino para tornar tu jornada más difícil. Pero avanzas por amor a Mí, gracias.
Gracias por tantos días dedicados a Mí, preparando los cenáculos envés de estar descansando o entonces distrayéndote. Esas horas preciosas que pasas preparando Mis cenáculos son como verdaderos himnos de amor y que quitan muchas espinas dolorosas de Mi Inmaculado Corazón.
Gracias por tantos kilómetros recorridos para llevar a Mis hijos Mi imagen de gracias y de bendiciones, Mis Mensajes de amor, esforzándote por salvar tantas y tantas almas.  
Todo eso hijo Mío está escrito y registrado en Mi libro materno de amor, donde Yo registro todos los actos de amor, de sacrificio, todos los actos de generosidad y de donación que Mis hijos hacen por Mí, por Mi obra de salvación y por la salvación de las almas de Mis hijos.
Y en el día de la muerte de cada uno de Mis siervos, de Mis apóstoles, cuando el demonio abra su libro donde él registra los pecados de cada uno, Yo abriré Mi libro también y mostraré al Padre Eterno todos esos sacrificios de amor que Mis hijos queridos y obedientes hacen por Mí.
Yo abriré tu libro Mi hijo, el libro donde registro cada oración, cada sacrificio, cada cenáculo, cada esfuerzo, cada pensamiento de amor que tienes por Mí, cada hora dedicada a Mí, cada hora de sueño, de descanso, de ocio, sacrificada por Mí, renunciada por Mí.
Y te digo: ‘Cuando Yo abra Mi libro, el Padre Eterno llorará, al ver cuántos sacrificios de amor hiciste por Mí, por Él y por la salvación de Mis hijos.’ Por todo eso: gracias, gracias, gracias.
Y gracias principalmente por estar aquí, dando alegría, consuelo, no sólo a Mi Corazón, pero también al corazón sufrido de Mi hijo Marcos. Eres Mi bálsamo para él, eres el remedio de Mi Corazón para curarlo de tantos dolores acumulados a lo largo de tantos años. Sé el buen remedio, sé el buen bálsamo. Yo te agradezco por eso y te agradezco especialmente por haber aceptado la misión de cuidar de él para Mí y hacer Mis veces junto a él cuando no estoy hablando con él en las Apariciones.
A través de ti quiero amar, proteger, guiar, fortalecer aún más este Mi hijo que aún tiene una grandiosa misión enfrente y mucho que hacer, también mucho que sufrir y en aquellos momentos de sufrimiento, serás Mi abrazo materno, bien como el abrazo del Padre Celeste para él. Por eso te agradezco por tu ‘Sí’ dado y renovado todos los días con amor. Gracias, gracias, gracias.
Y a todos Mis hijos que Me aman, Me obedecen y luchan por Mi plan de salvación. A todos también bendigo con amor ahora: de PELLEVOISIN… de LOURDES…y de JACAREÍ.”

MENSAJE DE SANTA ÁGUEDA

“Amados hermanos Míos, Yo, Águeda, Me alegro por venir hoy a bendecirles y darles Mi paz.
Sean amados hermanos Míos las turmalinas de verdadera fe, constancia en la fe en el Señor.
Sean las turmalinas de constancia, perseverando todos los días en el amor de Dios, en la oración, en la consagración de ustedes a Dios.
Cuando ustedes fueron bautizados, ustedes fueron consagrados a Dios, ustedes son propiedad del Espíritu Santo, Sus templos.
Vivan como Sus templos: en el amor, en la oración, en la gracia de Dios todos los días, desviándose del mal como Yo siempre Me desvié, para conservarme siempre en el amor, en la amistad, en la gracia de Dios.
Sean las turmalinas de constancia en la fe, en estos tiempos en que la fe de los electos es duramente probada por contradicciones, por el escándalo de la apostasía de los sacerdotes, de los obispos y papas. Cuando la fe de los electos es duramente probada y golpeada por los sufrimientos y cruces que no faltan, ni faltarán hasta el triunfo definitivo de Nuestra Madre y de Nuestra Reina.
En esta hora, la constancia de la fe de ustedes debe aparecer, para dar al mundo un testimonio brillante como el Mío, de que la fe y el amor vencen y suplantan todas las cosas.
Yo triunfé de Quintiano, del demonio, del infierno y del mundo por el poder de Mi Amor y de Mi fe, de la misma forma ustedes triunfarán del Quintiano infernal que a todo precio en estos tiempos quiere alejarlos, alejar a ustedes del Señor y de Nuestra Señora, Nuestra Reina, llevando a ustedes a experimentar los placeres mundanos que engañan, debilitan el alma y la hacen morir en el pecado mortal.
Ustedes triunfarán del Quintiano infernal de hoy y de este mundo que se tornó 100 veces peor de que en Mi tiempo, con las mismas armas con que Yo triunfé: las armas de la fe, de la oración y del amor, de la penitencia y de una vida cada vez más íntima con Dios y con Nuestra Reina Santísima en la oración.
¡Oh! Yo hacía oración mental en Mi jardín y cómo aquellas oraciones fortalecieron Mi fe. No había todavía el Rosario, la Madre de Dios aún no había revelado esa oración potentísima contra el infierno y el pecado. Por eso, Yo sólo tenía la oración mental para valerme. Y esas oraciones fortalecieron Mi alma, tornándola una verdadera torre inquebrantable de fe.
Si ustedes Mis hermanos fueren perseverantes en la oración mental y en el Sacratísimo Rosario que es poderosísimo contras los vicios, el pecado, el demonio y el infierno, no habrá posibilidad que de ustedes no se salven y no lleguen al Cielo. Y aquí en este lugar bendito y sagrado, sólo aquí ustedes aprenden, conocen todo esto, estas armas infalibles para la salvación de sus almas.
Agradezcan y alaben a Dios que con ustedes fue benigno, fue benevolente, fue misericordioso y bondadoso como nunca fue con las otras generaciones. Alábenle por eso y ámenlo mucho más por eso, siendo turmalinas de fe y de constancia en el Señor.
Si la fe de ustedes y el amor de ustedes fuere firme, fuere fuerte y ardiente, ustedes serán turmalinas de una belleza tan grande, que todas las otras almas al ver la belleza de sus almas, desearán esta belleza, belleza divina, belleza del Cielo, belleza de Dios, presente en sus almas. Y ellos también querrán esta belleza que Yo poseí en grado tan grande y que hasta hoy encanta y enamora a las multitudes que Me procuran en Catania.
Y así también ustedes atraerán a todas las almas y a todos los corazones para el Señor. Pues esa belleza que viene del Cielo vence a la carne, vence al mundo, vence al infierno y transforma incluso el pantano más tenebroso en jardín bello de santidad, y transforma al alma más afeada por el pecado, en la turmalina más preciosa para agradar y encantar al Señor Dios.
Ahora Santa Águeda se dirige sólo al vidente y a su padre espiritual.
Amado Marcos, Yo te bendigo generosamente ahora y te agradezco por esta bellísima película que has hecho de Mi vida. Sí, Me consolaste enormemente con esta película, porque Mi Corazón, sin embargo, feliz y jubiloso en el Cielo, era traspasado por una espada, por no ser conocida como Yo deseaba. Porque siendo conocida y amada, atraigo siempre todos los corazones para Mi Divino Esposo Jesús y por muchos siglos fui tan poco conocida y amada en las otras naciones, fuera de la Mía.
Y tú con esta película, Me llevaste a lugares adonde Mi nombre nunca antes había llegado. Y las almas al ver Mi fe, Mi Amor, Mi obediencia a Dios, se enamoraron por Mí, por Mi belleza celestial y dieron el ‘Sí’ en Mi ‘Sí’ al Señor. Por todo eso Mi amado hermano, Yo te bendigo y te agradezco, y verdaderamente te digo: ‘Tantas cuántas fueren las almas salvas por esta película que hiciste de Mi vida, tantas cuántas serán las coronas de joyas, de joyas celestiales que colocaré en tu frente, en tu cabeza en el Cielo.’
Adelante. Continúa haciéndome conocida y amada, pues, Mi belleza vence el infierno, conquista el mundo y hace triunfar al Señor.
Yo te bendigo también Mi amadísimo hermano Carlos Tadeo. Quédate sabiendo que cuando Yo estaba en Mi prisión y San Pedro Me apareció, San Pedro Me mostró a ti y a Mi amadísimo hermano Marcos en visión mística. Y entre otras cosas Me pidió que Yo ofreciese por ti no sólo el dolor que estaba sintiendo en el lugar de Mis senos cortados, pero también los dolores que al día siguiente padecería.
San Pedro Me mostró todo: cómo sería quemada, arrastrada sobre cazos cortantes y Mi cuerpo quedaría totalmente desfigurado, hasta que, entonces no soportando los dolores de Mis heridas, Yo moriría de dolor, de dolor acerbísimo. Y él Me pidió que ofreciese todos esos sufrimientos por ti, para darte fuerza en la gran misión que la Madre de Dios tiene para ti y que está sólo comenzando.
Con gran amor en Mi Corazón, Yo di Mi ‘Sí’ y Me decidí resolutamente a morir al día siguiente por amor a Mi Señor y también por amor a ti. Para que, a través del sacrificio de Mi vida, pudieses recibir todas las gracias necesarias para ser santo, para cumplir la misión de la Inmaculada y para llegar al Cielo triunfante, coronado de victoria.
Quédate sabiendo pues que Yo te amo hace mucho tiempo, hace muchos siglos. Y Yo que tanto sufrí por ti, jamás dejaré a aquél que es el fruto de tan grandes sufrimientos.
Y nadie se admire por el Señor revelar a tantos Santos, a tantos Mártires, la existencia de este Nuestro amadísimo hermano y también de pedirnos que ofreciésemos por él Nuestro martirio y Nuestros méritos, pues, Nos fue revelado que él vendría al mundo en este tiempo que es 100 veces peor de que el mundo estaba en Mi tiempo, y él necesitaría de gracias especialísimas para soportar las pruebas y aguantar toda cruz que vendría del ‘Sí’ dado a la Inmaculada y a la misión de la Inmaculada.
Por eso el Señor, para el cual no existe ni pasado y ni futuro, y todo es un eterno presente, el Señor nos lo mostró para Nosotros, para que Nosotros ofreciendo por él Nuestros dolores y sufrimientos, pudiésemos merecer para él las grandes gracias necesarias para poder luchar en este tiempo en que la dureza de los corazones de los hombres llega a un tal punto que deja incluso admirados a los propios demonios.
Si él no tuviere estas gracias especialísimas ¿Cómo hará delante de la dureza de los corazones de los hombres que vence la dureza de las mayores rocas de la tierra? Por eso nadie se admire, estas gracias fueron preparadas de antemano hace muchos siglos para fortalecerlo y también fortalecer a Nuestro amadísimo Marcos.
Esto tiene relación con los secretos, pero ustedes no pueden conocer ahora, basta por ahora saber que ésta es la Voluntad del Señor, y colaborar con estos siervos electos para el cumplimiento del plan de la Madre de Dios. Todo aquél que haga eso, será premiado. Aquél que moleste o no ayude pudiendo, será castigado.
Dios es justo y recompensará el mínimo esfuerzo, hasta un vaso de agua dado a Sus electos para ayudarlos en el anuncio de la buena nueva y en el cumplimiento el plan del Señor. Y también no dejará de punir a aquellos que por pura malicia y villanía, quisieron estragar los planes de salvación de las almas realizado por el Señor.
Por eso hermanos, ayuden, ayuden a los electos de Dios y ustedes tendrán los méritos de siervos de Dios, colaborando así en la obra de salvación y tornándose participantes de los méritos superabundantes de aquellos que Dios ama y escoge para ayudarlos a concluir el gran plan de salvación de Sus hijos y de la humanidad.
Yo, Águeda, amo mucho a todos ustedes y nunca los dejaré, porque los amo con toda la fuerza de Mi Llama de Amor.
Recen Mi Coronilla siempre. Pues así, podré alcanzar y derramar muchas gracias a ustedes.
A todos Yo bendigo con amor: de CATANIA… de SIRACUSA… y de JACAREÍ.”

(Vidente Marcos): “Amada Madrecita ¿Tú Señora y Santa Águeda pueden tocar por favor en estos objetos religiosos que hicimos para la oración y la protección de tus hijos?”
(María Santísima): “Conforme ya dije: ‘Adonde quiera que unos de estos rosarios e imágenes tocados por Mí y por Mi hija Águeda lleguen, allá estaré Yo viva, llevando las grandes gracias del Señor.’
A todos nuevamente doy Mi paz, doy Mi bendición y cubro con Mi Manto de Amor.”