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Coronilla del Amor (Acto de Amor)

CORONILLA DEL AMOR 

La Coronilla del Amor fue revelado a la Beata y Hermana Italiana Consolata Betrone por Nuestro Señor Jesucristo denominándolo en aquél entonces "ACTO DE AMOR". Con el tiempo esta poderosa oración revelada por Nuestro Señor ha sido olvidada y poco propagada. No obstante, el Cielo nunca se ha quedado callado, las voces celestes nunca abandonaron al hombre y por la Infinita Misericordia Divina, Dios ha permitido que Nuestra Madre Santísima, Nuestro Señor Jesucristo, los Santos y Ángeles vengan a nuestro auxilio haciéndonos recordar de todo aquello que ya se nos ha revelado desde las antiguas escrituras hasta nuestros días. Y entre tantas oraciones y devociones reveladas nos han hecho recordar sobre la importancia de ésta Coronilla, que ha sido tan difundida y propagada en las Apariciones de Jacareí, San Pablo-Brasil a través del Vidente Marcos Tadeo a pedido de Nuestra Madre Santísima y de Nuestro Señor Jesús. Conozcamos las maravillosas revelaciones dadas a Consolata Betrone y al Vidente Marcos Tadeo, quienes son Verdaderos Siervos de los Tres Sagrados Corazones Unidos.

Sor María Consolata Betrone
Monja Clarisa Capuchina (1903- 1946)
Turín - Italia



Un poco de su vida:

Nacida en Saluzzo (Cúneo, Italia) el 6 de abril de 1903 y murió el 18 de julio de 1946 en el Monasterio del Sagrado Corazón de Moriondo Moncalieri (Turín, Italia).

Según lo que ella presentiría, sería "misionera, pero para siempre". El día de la Vestidura advirtió una sugerencia divina que le indicó la modalidad: "Sólo te pido esto: un acto de amor continuo".

8 de abril de 1934, en Albis, hizo los votos perpetuos. Vivió 16 años de vida de clausura hasta su muerte. Su nombre de profesión: "Consolata", representa su vocación, que es ser consoladora del Corazón de Jesús y de todos aquellos que no pueden percibir o acoger el amor del Señor. 

En el monasterio sirvió de cocinera, portera y zapatera. El 22 de julio de 1939 la destinaron a la nueva fundación de Moriondo Moncalieri (TO) donde fue enfermera y secretaria. Sirvió con santa abnegación y penitencia.  Jesús la llevó a la vida mística. Experimentó una profunda intimidad con el Sagrado Corazón por el pequeño camino de amor para reconquistar la gracia y la misericordia.

Causa de beatificación se abrió oficialmente en 1995.

MENSAJE DE AMOR QUE LE COMUNICÓ EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Mensaje de amor que el Sagrado Corazón de Jesús lanza al mundo para salvarlo.

Mientras el mundo se atomiza y desintegra por el odio de los hombres y de los pueblos, Jesucristo quiere renovarlo y salvarlo por el amor.

Quiere que se eleven hacia el cielo llamas de amor que neutralicen las llamas del odio y del egoísmo.
A tal efecto, enseñó a Sor M. Consolata Bertrone un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada Acto de Amor salvaría el alma de un pecador y que repararía mil blasfemias.

La fórmula de este Acto es:

"Jesús, María, los amo, salven a las almas"

Allí están los tres amores: Jesús, María, las almas que tanto ama Nuestro Señor y no quiere que se pierdan, habiendo por ellas derramado Su Sangre.

Le decía Jesús: "Piensa en Mí y en las almas. En Mí, para amarme; en las almas para salvarlas (22 de agosto de 1934). Añadía: la renovación de este Acto debe ser frecuente, incesante: Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de mayo de 1936).

"Consolata, di a las almas que prefiero un Acto de amor a cualquier otro don que pueda ofrecerme"... " Tengo sed de amor"... (16 de diciembre de 1935).

Este Acto señala el camino del cielo. Con él cumplimos con el mandamiento principal de la Ley: Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente"... y a tu prójimo como a ti mismo.

Con este continuo Acto de Amor damos a Dios lo más excelente: que es amor a las almas. Con esta Jaculatoria nos podemos comunicar constantemente con Dios. Cada hora, cada minuto, es decir, siempre que lo queremos. Y lo podemos hacer sin esfuerzo, con facilidad. Es una oración perfecta; muy fácil para un sabio como para un ignorante. Tan fácil para un niño como para un anciano; cualquiera que sea puede elevarse a Dios mediante esta forma. Hasta un moribundo puede pronunciarla más con el corazón que con los labios.

Esta oración comprende todo:
Las almas del Purgatorio, las de la Iglesia militante, las almas inocentes, los pecadores, los moribundos, los paganos, todas las almas. Con ella podemos pedir la conversión de los pecadores, la unión de las Iglesias, por la santificación de los sacerdotes, por las vocaciones del estado sacerdotal y religioso. En un acto subido de amor a Dios y a la Santísima Virgen María y puede decidir la salvación de un moribundo, reparar por mil blasfemias, como ha dicho Jesús a Sor Consolata, etc., etc.

"¿Quieres hacer penitencia? ¡Ámame!", dijo Nuestro Señor a Sor Consolata. A propósito, recordemos las palabras de Jesucristo al Fariseo Simón sobre Magdalena penitente: "Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho".

Un "Jesús, María, los amo, salven a las almas" pronunciado al levantarse, nos hará sonreír durante el día; nos ayudará a cumplir mejor nuestros deberes, en la oficina, en el campo, en la calle, etc. Se pronuncia con facilidad, sin distraerse y con agrado.

Un "Jesús, María, los amo, salven a las almas", santifica los sudores, suaviza las penas. Convierte la tristeza en alegría. Sostiene y consuela luchas de la vida. Ayuda en las tentaciones. Hace agradable el trabajo. Convierte en alegría el llanto. Fortalece y consuela en las enfermedades. Y trae las bendiciones sobre los trabajos y sobre las familias.

Un "Jesús, María, los amo, salven a las almas". Ayudará a calmar tu indignación, a convertir tu ira en mansedumbre. Sabrás mostrarte benévolo al que te ofende. Volver el bien por el mal. Conduce a efectos nobles; palabras verdaderas, obras grandes y sacrificios heroicos, iluminará tu entendimiento con luces sobrenaturales; estimulará el bien, retraerá el mal. Obtendrá el arrepentimiento al pecador; en el justo avivará la fe y le hará suspirar por la felicidad eterna.

Dios merece ser amado por ser nuestro Sumo Bien. Esta Jaculatoria es un dulce cántico para Jesús y María.

¡Cuán dulce es repetirlo frecuentemente! ¡Cuán agradable es avivar el fuego de amor a Dios!

Y habiéndolo pronunciado millares de veces durante tu vida, ¡cuán alegre será tu hora de la muerte, y qué gozosa volará tu alma al abrazo de Jesús y María en el cielo!

Dijo Jesús a Sor Consolata:

"Recuerda que un Acto de amor decide la salvación eterna de un alma y, vale como reparación de mil blasfemias. Sólo en el cielo conocerás su valor y fecundidad para salvar almas".

"No pierdas tiempo, todo Acto de amor es un alma". Cuando tengas tiempo libre y no tengas otra cosa que hacer, toma tu corona del Rosario en tus manos y a cada cuenta repite: "Jesús, María, los amo, salven a las almas"... En cuatro o cinco minutos habrás hecho pasar por tus dedos todas las cuentas y habrás salvado 55 almas de pecadores, habrás reparado por 55.000 blasfemias.

Y si esto lo repites varias veces o muchas veces al día podrás salvar centenares y miles y hasta millones de almas... Y esto sin ser misionero entre los paganos, ni predicador...

¡Cuánto consuelo en la hora de la muerte y cuánta gloria tendrás en el cielo!

Dice San Agustín: "Quién salva un alma, asegura su propia salvación", y quién salva centenares y millares y hasta millones de almas, con un medio tan fácil y tan sencillo, sin salir de su casa, ¿que premio no tendrá en el cielo?

Nuestro Señor le pedía a Sor Consolata que repitiera frecuentemente ese acto de amor hasta ser incesante, es decir, continuamente, porque continuamente van muchas almas al infierno porque no hay quién las salve... Repitamos todo lo que podamos esta Acto de amor: "JESUS, MARIA, OS AMO SALVAD A LAS ALMAS", para que sean muchas las almas que arranquemos al infierno para hacerlas felices eternamente en el cielo. Las almas que salvamos con este Acto de Amor, será un día nuestra corona de gloria en el cielo.

Cuando uno está ocupado con trabajos manuales, se puede repetir este Acto de Amor con la mente y tiene su mismo valor como lo dijo un día Nuestro Señor Jesucristo a Sor Consolata.

Ha habido almas que han salvado varios millones de almas, con este medio tan sencillo...

Y nosotros por qué no podríamos hacer lo mismo en lugar de perder un tiempo tan precioso en charlas inútiles; repitamos frecuentemente este Acto de Amor, y así acumularemos tesoros preciosísimos para el Cielo.

"JESUS, MARIA, LOS AMO, SALVEN A LAS ALMAS":
-por la Iglesia y por el Papa
-por la santificación de los sacerdotes
-por las almas del Purgatorio
-por los agonizantes
-por los que se confiesan sacrílegamente
-por los que no asisten a misa los domingos
-por los misioneros
-por los enfermos
-por la conversión de los pecadores
-por la mayor santificación de los justos
En las dudas, en las tentaciones.
En las dificultades de la vida, Por algún intención en particular.

Podemos enseñarlo también a nuestros amigos y parientes que lo recen, que lo propaguen. Gran alivio sentirá el moribundo si se le sugiere al morir.

Al levantarnos sea nuestro pensamiento. Al acostarnos nuestra última oración.

Los que se salvaron están en el cielo por haber amado a Dios. Los grados de gloria en el cielo se miden por la intensidad del amor que las almas practicaron en la vida.

Sólo entonces nos daremos cuenta de lo que vale un Acto de Amor y de su fecundidad en salvar almas.

Sor Consolata le pidió un día a Jesús: "Jesús enséñame a orar". Y he aquí la Divina respuesta: " ¿No sabes orar?" ¿Hay acaso oración más hermosa y que sea más grata que el Acto de Amor?


En las Apariciones de Jacareí, donde los Tres Sagrados Corazones Unidos de Jesús, María y José realizan su último llamado a la conversión, Nuestra Madre Santísima nos ha exhortado varias veces a rezar el Acto de Amor o Coronilla del Amor, confirmándonos que todos los Mensajes recibidos por Sor Consolata Betrone son verdaderas. 
Veamos lo que Nuestra Madre María Santísima dijo en Jacareí:

Jacareí, 30 de Abril del 2016
MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


“Queridos Hijos, hoy, invito a todos, a todos ustedes a crecer cada vez más en el Verdadero Amor a Dios.

Ustedes saben que Mi Hijo Jesús dio a Mi Hijita Consolata Betrone el Acto de Amor: “Jesús, María. Yo les amo, salven almas.” Aquí deseo que ustedes digan el Acto de Amor todo el día agregando: “Jesús, María, José. Yo les amo, salven almas.”

Repitan este Acto de Amor todo el día, para que verdaderamente Nuestra Llama de Amor crezca en sus corazones cada día más, hasta alcanzar la plenitud.

Lo que Yo vine buscar aquí es el Amor, el Amor Verdadero. Para fomentar este Amor y para hacer con que este Amor se torne verdaderamente horno, volcán incontrolable en sus corazones, en los corazones de ustedes, deseo que ustedes repitan el Acto de Amor incesante el día entero.

Sí, verdaderamente repitiendo el Acto incesante de Amor, todos ustedes se transformarán en Llamas Vivas de Amor en medio de este mundo lleno de odio a Dios, de odio a la Fe Católica, de odio a Mí, a los Santos y a los Ángeles. Y verdaderamente, ustedes serán Llamas Vivas de Amor que derretirán el hielo de los corazones de todos aquellos que están endurecidos en el pecado y lejos del Amor de Dios.

Con el Acto incesante de Amor, ustedes mantendrán sus almas siempre ardientes con la Llama del Verdadero Amor. Y tal como las cobras no consiguen aproximarse de una hoguera, así también los demonios y sus tentaciones para hacerles caer en el pecado, para hacerles caer en los engaños del mundo, de la carne y de la voluntad de ustedes, esos demonios no podrán aproximarse de ustedes con sus tentaciones y malos pensamientos, porque Nuestra Llama de Amor ardiendo y quemando en sus corazones, crecerá cada vez más y ahuyentará a todos los demonios y también las tentaciones.

He aquí que Yo les doy un medio eficaz y poderoso, para que ustedes venzan todas las tentaciones, alejarlas y cada día más crecer en el Verdadero Amor a Dios. El Acto incesante de Amor puede ser repetido todo el día en el trabajo, en el estudio, en casa, en medio de los Misterios del Rosario, en viajes y en todo lugar.    

Este pequeño Acto incesante de Amor, ésta oración tan pequeñita, será capaz de inflamar los corazones de todos aquellos que la rezan de amor de Mi Llama de Amor y entonces, verdaderamente, las almas sentirán el deseo de amar Nuestros Tres Corazones, de consolarnos, de repararnos y de amarnos.

Marcos, Juan Bautista fue llamado de: “Voz que clama en el desierto” y Yo te llamo de: “Acto incesante de Amor”. Sí Mi Hijo, tú lo repites y lo rezas el día entero hace muchos años. Y verdaderamente es eso lo que eres: “Acto incesante de amar a Jesús, a Mí y a José.”

Y ahora quiero transformar a todos Mis peregrinos, todos los peregrinos que vienen en Mi Aparición aquí en Jacareí, todos Mis Hijos obedientes en otros tantos millares de Actos incesantes de Amor, que irán dar a Dios todos los días y a Nuestros Corazones: Amor, Consuelo, Correspondencia, Cariño, Fidelidad y Obediencia.

Continúen rezando el Santo Rosario todos los días y todas las Oraciones que Yo les di aquí.

A todos bendigo con amor: de LOURDES… de FÁTIMA… y de JACAREÍ.”

También la Beata Consolata Betrone ha transmitido en las Apariciones de Jacareí el 08 de Mayo del 2011 un hermoso Mensaje diciéndonos:


“Marcos, yo Consolata Betrone, estoy felicísima por poder venir aquí dar Mi Primer Mensaje. ¡Cómo te amo! y cómo amo a todos aquellos que están aquí, que rezan la coronilla del amor y que te ayudan a propagar los Mensajes que yo recibí de Nuestro Señor y de la Virgen Inmaculada.

¡Sí! Te amo y a todos que contigo dan su vida aquí a los Sagrados Corazones Unidos también. Amo a todos los que aman la Coronilla del Amor, que son almas pequeñísimas, que son almas que verdaderamente viven como niños en el amor del Corazón de Jesús, del Corazón de María, del Corazón de José.
A todos ustedes, hoy, digo solemnemente: ¡Sean almas pequeñísimas, viviendo siempre en los corazones de Jesús y María!

Sean almas pequeñísimas, viviendo la verdadera infancia espiritual dependiendo totalmente de los Sagrados Corazones Unidos, confiando completamente en ellos, dejándose guiar, cargar en los brazos por ellos como el niñito se deja cargar en los brazos del padre y de la madre confiadamente. Para que así, verdaderamente, ustedes puedan ser llevados por ellos rápidamente a aquella perfección de santidad, a aquella belleza, a aquella pureza interior que ellos tanto desean de ustedes y que ustedes solos con sus débiles fuerzas tal vez no puedan alcanzar nunca. Así, dejándose cargar en los brazos de ellos, llegarán en aquella santidad sublime y consumada, que los Sagrados Corazones quieren de ustedes, y ustedes entonces, verdaderamente, crecerán en la gracia, en la perfección espiritual delante de Dios y de los hombres.

Sean almas pequeñísimas, rezando mucho, teniendo la completa confianza que en la oración ustedes son oídos por Dios que les ama, son oídos por María Santísima su Madre que tanto les ama. Y así, verdaderamente, puedan crecer en la confianza, en la oración, en el amor, en la entrega total y sobre todo, crecer en la esperanza de que sus oraciones son oídas por corazones que les aman, que saben lo que les es necesario y lo que precisan y que siempre harán lo mejor para ustedes. Providenciarán para ustedes la gracia más adecuada y más necesaria a su estado de vida, a su momento de tribulación y sufrimiento, y las necesidades de su alma. Y que siempre, siempre son muy amados, amados más allá de lo que puedan imaginar, por Dios y por María Santísima. Y, por lo tanto el alma de ustedes debe descansar en la certeza de poseer el amor de Ellos.
Sean almas pequeñísimas, procurando siempre más vivir en gracia y santidad, huyendo del pecado, huyendo de la soberbia de la vida, de la codicia y de todo aquello que el mundo les ofrece y que puede corromper esa infancia espiritual de ustedes. Procurando siempre caminar en el camino de la humildad, de la pequeñez, de la simplicidad, no teniendo otro amor en sus corazones que no sea Dios y Su Madre Santísima y amando las almas en Dios. Para que así verdaderamente la caridad sea celeste, sea sublime, y así en ustedes la llama del amor, la luz del verdadero amor no sea ofuscada jamás por ningún afecto desordenado. Así, viviendo libres interiormente de toda la esclavitud del mundo y de las criaturas el alma pequeñísima de ustedes siempre más, se torne día tras día un gigante en el amor al Señor, en el amor a María Santísima y en el amor por la salvación de las almas.

¡Yo estoy siempre con ustedes! ¡Nunca les dejo! Voy a ayudarles a ser verdaderamente almas pequeñísimas. Para ello, recen mucho la Coronilla del Amor, déjenme cargar en los brazos sus almas. Déjense cargar, déjense llevar por Mí por el camino de la verdadera pequeñez espiritual. Para que así, verdaderamente entregándose con todo su ser en los brazos de Jesús y María, yo pueda ayudarles a crecer siempre más en el amor de Ellos, a volverlos siempre más libres interiormente y siempre más llenos del Amor de Dios.

Divulguen todos los Mensajes que Nuestro Señor y María Santísima Me dieron, junto con los Mensajes de aquí de Jacareí y de todas las otras Apariciones que aquí conocen y que Marcos les da a conocer. Para que así, verdaderamente los Corazones de Jesús y María triunfen en el mundo entero lo cuanto antes. Y por medio del Corazón de San José el reino de ellos sea establecido pronto en todas las almas, en todos los corazones.

Yo estoy siempre atenta a la voz de sus súplicas. Estoy con ustedes en todos los momentos, especialmente en los momentos de sufrimiento, aunque no me vean. Ustedes sentirán Mi presencia confortándoles tanto cuanto fuera grande su fe y su confianza en Mí. ¡Les amo mucho! desde hace mucho que les he seguido, acompañado, protegido y defendido.

No se alejen nunca del Señor, de María Santísima y ni de Mí. Permanezcan en Dios. Permanezcan en Jesús siempre, incluso cuando se sintieren abatidos, desanimados y postrados por los sufrimientos de sus vidas. Permanezcan en Jesús, permanezcan con su voluntad, con su esperanza en él y yo les prometo que verdaderamente yo les ayudaré siempre a vencer sus sufrimientos, tribulaciones y dificultades. Y les ayudaré a seguir en frente y un día alcanzar la corona de la vida eterna.

¡Permanezcan en Jesús! ¡Permanezcan en el Amor de Él! incluso con sus debilidades, incluso con sus defectos repetidos continuamente, no importa. ¡No desanimen! no se alejen de Jesús por causa de eso. ¡Permanezcan con Jesús! Permanezcan en Jesús, buscando siempre a Jesús, procurando siempre a Jesús, siempre con sed de Jesús, siempre procurando mejorar por Amor a Jesús y les prometo que ustedes conseguirán su salvación y la de todos aquellos con quien ustedes se encontraren y a quien amaren en esta vida.

Atodos en este momento, bendigo generosamente con amor.”.


Por lo tanto, en honor a los Tres Sagrados Corazones, el Acto de Amor o Coronilla del Amor puede recitarse de la siguiente manera, con aprobación de los Tres Corazones unidos y que es tan propagado en los CD's de divulgación hechos por el Vidente y Esclavo de Amor Marcos Tadeu Teixeira:


CORONILLA DEL AMOR o “ACTO DE AMOR”

ORACIÓN INICIAL

Padre Nuestro
Ave María
Gloria

En cada misterio decir en la cuenta grande en vez del Padre Nuestro:

“¡Dulce Corazón de Jesús, se mi AMOR
Dulce Corazón de María, se mi SALVACIÓN
Dulce Corazón de José, se mi PAZ!”

En las diez cuentas pequeñas: 

“Jesús, María, José; yo les amo, salven almas”

ORACIÓN FINAL

Decir tres veces: “Sagrado Corazón de Jesús, haz que yo te ame cada vez más”




2 comentarios:

  1. Gracias, si es sencilla y en verdad transformadora

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  2. Gracias, si es sencilla y en verdad transformadora

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