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miércoles, 7 de marzo de 2018

25 de Febrero de 2018 - Mensaje de la Virgen María y de San Francisco Marto a través del Vidente Marcos Tadeo

Jacareí, 25 de Febrero de 2018
Transmisión de las Apariciones Diarias en vivo vía internet en la WebTV mundial:

www.apparitionstv.com





Marcos: “¡Para siempre sean alabados Jesús, María y José! Sí… sí lo haré, sí. Sí lo haré Madrecita… la siete? Lo haré. ¡Haré cuantos quieras Señora! Sí, sí lo haré. Sí!”

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN, REINA Y MENSAJERA DE LA PAZ

“Queridos hijos, hoy, cuando ustedes están conmemorando aquí, la Fiesta de Mis Pastorcillos, Francisco y Jacinta, Yo convido a todos ustedes, a ser verdaderas copias de Mis Pastorcillos, viviendo una vida de amor y siendo amor.
Sean amor, viviendo como Mis Pastorcillos vivieron, en continua oración, penitencia, sacrificio y amor a Dios, procurando de todo lo que pudieren, ofrecer un sacrificio de amor a Dios y también como penitencia por la conversión de los pobres pecadores.
Sean amor, despreciando el mundo como Mis Pastorcillos, y escogiendo el Cielo, viviendo solamente para agradar a Dios y para servirlo, teniendo un corazón de pobre, como ellos tenían, un corazón que de la tierra no deseaba nada, sólo deseaban a Dios, sólo querían a Dios. Así, verdaderamente ustedes serán amor, vivirán en el amor y en amor; y la vida de ustedes serán agradable a Dios Padre, y la vida de ustedes se transformará en un sacrificio agradable al Padre para la salvación de muchas almas.
Sean amor, viviendo como Mis Pastorcillos, una vida de perfecta y total consagración a Mi Corazón Inmaculado, viviendo solamente para Mí, obedeciendo todos Mis Mensajes, y siempre más, procurando hacer todo aquello, que Yo les digo, para que triunfe en la Tierra, Mi Inmaculado Corazón.
Imiten a Mis Pastorcillos, que son ejemplos verdaderos y perfectos de amor, imiten a Mi hija Verónica Giuliani, cuyas virtudes tanto encantaron Mi Vida, y tanta alegría y satisfacción trajeron a Mi Corazón. ¡Como Me fue agradable la vida de Mi hijita Verónica Giuliani! Sí, en ella, Yo encontraba, el amor más puro, la obediencia más perfecta, la docilidad más completa, a todos Mis Mensajes, a todos Mis Deseos, a todos Mis Pedidos. Así, ustedes deben ser también, hijitos. Entonces, la vida de ustedes será amor y será agradable a Dios. 
Abran sus ojos, porque las señales de la Vuelta de Mi Hijo están sucediendo y ya les avisan que la Vuelta del Señor es inminente y todo árbol que no hubiera producido buenos frutos será cortado y lanzado en el fuego que jamás se apagará.
Vivan en el amor, sean amor y entonces, como Mis Pastorcillos, ustedes serán árboles que darán buenos y grandes frutos de amor para el Señor.
Continúen rezando Mi Rosario todos los días, Mi Plan debe proseguir, y ustedes no pueden quedar parados en el mismo lugar, muévanse, hagan los cenáculos por todas partes, aumenten los cenáculos y grupos de oración, aumenten también los días que ustedes divulgan Mis Mensajes, procuren por todos los modos, y por todos los medios, hacer un apostolado de Mis Mensajes, procuren por todos los modos, transmitir Mi Palabra, de prisa, pues Mi Hijo, ya está enviando, las señales que anteceden a su regreso.
El Rey ya es anunciado por las trompetas de los ángeles y ahora es preciso que ustedes que ustedes se apresuren, pues el Amor está regresando para ustedes en el amor, pero también la Justicia está volviendo para los pecadores y para los malos, como un fuego devorador, y hay de aquellos, que en la Gracia de Dios no estuvieren.
Vayan Mis hijos, salven lo que aún puede ser salvo, conviertan a Mis hijos, transformen los corazones y las almas, para que cuando Mi Hijo vuelva, Él encuentre, verdaderamente a ustedes, como un pueblo santo, preparado para el encuentro con Su Señor de la salvación y de la paz.
Yo, bendigo a todos: de FÁTIMA…  de MONTICHIARI… de ERECHIM… y de JACAREÍ”

MENSAJE DE SAN FRANCISCO MARTO

“Amados hermanos Míos, Yo, Francisco Marto, Pastorcillo y Siervo de la Madre de Dios, vengo hoy, para decir a todos ustedes: ¡Yo les amo!
Yo les amo mucho, yo les he amado, desde la época de las Apariciones de la Madre de Dios. Sí, nuestro amadísimo Marcos, habló muy bien y dijo acertadamente, al respecto de Mis sufrimientos. Sí, ellos fueron por ustedes, todo lo que Yo, Mi hermana Jacinta y Mi prima Lucía sufrimos, fue por ustedes. Nosotros ofrecimos a la Señora, nuestros sufrimientos por la salvación de las almas, y no sabíamos que ustedes eran del número de esas almas. Cuando llegamos al Cielo, Yo y Jacinta, conocimos a las almas que se salvarían por nuestros sacrificios y sufrimientos ofrecidos. Y ustedes que están aquí, en estas Apariciones de Jacareí, son del número de esas almas y especialmente es, el alma de nuestro amadísimo hermano Carlos Tadeo.
(Desde aquí Francisco se dirige únicamente al Sr. Carlos Tadeo, padre espiritual del vidente Marcos)
Sí, cuando Yo, mi hermana Jacinta y Mi prima Lucía, estábamos en la prisión por la noche, Nuestra Bellísima Señora sin aparecernos, nos concedió una visión de altísima sabiduría y conocimiento, y en esta visión, nosotros vimos a nuestro amadísimo hermano Carlos Tadeo, que en el futuro sería unido a una alma privilegiada de la Madre de Dios, para realizar con esa alma privilegiada, el Plan de la Madre de Dios, en su recta final.
Sí, la Madre de Dios, por una iluminación interior, una voz interior, nos reveló quién era él, y cómo deberíamos ofrecer todo lo que nosotros estábamos sufriendo en aquella cárcel, todo lo que ya habíamos sufrido y que aún vendríamos a sufrir por él. Ofrecimos todo con amor, siempre.
Lucía ofreció especialmente el dolor de que cuando regresó a casa, cuando regresamos de la cárcel, el no haber sido bien recibida por su madre, no hubo un abrazo, no hubo un cariño de la madre para con ella, no hubo siquiera una palabra de amor, ni de la madre, ni de las hermanas y ni siquiera del padre; y eso hirió el corazón de ella profundamente, al punto de Yo y Jacinta, haberla consolado muchísimo, pues ella no cesaba de llorar, por el desprecio con que sus familiares la trataron, especialmente ese dolor, ella ofreció para nuestro amadísimo hermano, Carlos Tadeo y también todo lo que sufrimos, con respecto a las calumnias, la difamación de las personas, la deserción y negación del Padre de Fátima y todo más, todo fue ofrecido por nuestro hermano Carlos Tadeo.
Yo, especialmente, en el tiempo de mi enfermedad, ofrecí toda la fiebre, ofrecí todos los dolores de Mi cuerpo, ofrecí la gran falta de aire y sed que sentía, los escalofríos, los dolores lancinantes que Yo sentía en Mis pulmones, ofrecí todo, todo por él, por las intenciones de él, para que verdaderamente sobre él cayeran las grandes gracias que Mis méritos irían alcanzar delante del trono de la Santísima Trinidad, y él pudiese realizar bien su misión, junto del alma privilegiada que la Madre de Dios iría escoger en el futuro y al cual iría unirlo.
Sí, amadísimo hermano Carlos Tadeo, fue por ti, Mi fiebre fue por ti, Mis dolores lancinantes en el cuerpo, en el pulmón fueron por ti, la fiebre fue por ti, las injusticias soportadas en silencio fueron por ti, el ayuno, dando mi merienda a las ovejas, fue por ti, el sacrificio de la cuerda, muy apretada en la cintura, que inclusive dilaceraba Mis carnes y la hacían sangrar, fue por ti, el sufrimiento y el dolor que pasé en la cárcel fue por ti, Mi muerte fue por ti y si Yo así tanto te amé, ¿Cómo podré abandonarte? ¡Nunca!
Entonces, cree siempre, estaré siempre a tu lado, protegiéndote, amparándote y cubriéndote con Mis bendiciones. No temas nada, ve en frente, y habla a todos sobre Mi persona, sobre Mi espíritu de penitencia, de oración, de amor, de obediencia a la Madre de Dios, y sobre todo de abnegación, de olvido de Mí mismo, para pensar sólo en la Madre de Dios, en la voluntad de Ella, y sólo pensar en salvar almas, sólo pensar en consolar a Jesús, así tú formarás otras almas según Mi espíritu y esas almas, que se tornarán semejantes a Mí, se transformarán en rosas místicas de amor, para mayor Gloria del Señor y de la Madre de Dios.
(Ahora Francisco vuelve a dirigirse a todos los peregrinos y fieles en general)
Sean amor, Mis queridos hermanos, entonces ustedes serán todo, como Yo, que fui amor, y Me torné todo para Dios, todo para la Madre de Dios, todo para Mis hermanos.
Sean amor, y el amor les dará fuerzas a ustedes para hacer todo, para vencer todo, para sufrir todo, y para conseguir todo.
Continúen rezando el Santo Rosario todos los días, como Yo recé, pues el Rosario fue la escalera luminosa que Me hizo subir rápidamente la montaña de la perfección y de las virtudes y Me hizo, cada vez más, subir velozmente al encuentro del Señor en el Cielo.
(Ahora Francisco se dirige especialmente al vidente Marcos Tadeo)
A todos, y especialmente a ti, Mi amadísimo hermanos Marcos, tú que mucho Me conmoviste con la oración mental que hiciste hoy sobre Mí, Mi hermana Jacinta y Mi prima Lucía, tú que siempre tuviste un amor tan abrasado por nosotros tres, tú que siempre fuiste enamorado por nosotros, nuestro verdadero amigo, nuestro verdadero alumno, tú que eres nuestra riqueza, nuestro consuelo, nuestra alegría y nuestra esperanza, tú, en quién vemos, que verdaderamente reside el verdadero amor de Dios y el amor de la Madre de Dios, la llama de amor de la Madre de Dios, tú, en quién vemos un ‘Sí’ tan profundo, tan verdadero, tan fiel, tan leal y sincero, cuanto lo nuestro dado a la Bella Señora, tú, en quién vemos la continuación, y la extensión de nuestra vida, tú en quién colocamos nuestras esperanzas, tú que eres la continuación de aquello que la Madre de Dios comenzó con nosotros en Fátima, tú que tienes un corazón fatimista y que siempre amó a Nuestra Bella Señora de la Encina y a nosotros con tanto ardor, con tanto cariño, tú, que tornándonos conocidos y amados, a través de las películas y rosarios meditados, de los cenáculos y charlas, hiciste también ser más conocida y amada a la Madre de Dios, a ti que continuas siendo nuestro eco en la tierra, nosotros ahora, bendecimos, Yo bendigo con amor: de FÁTIMA.. de ALJUSTREL… y de JACAREÍ.
Adelante, cuarto pastorcillo de la Madre de Dios, sigue en frente, amándola, sirviéndola como lo has hecho, una bellísima corona te está preparada y te espera. Sigue en frente, salvando almas para ella, sigue en frente siendo nuestro eco, sigue en frente, siendo el viento de la Inmaculada, el viento del amor, el viento de la Bella Señora de la Encina, a ti y a todos dejo Mi Paz.”

Marcos: “Sí, sí lo haré. ¡Querida Madrecita del Cielo! ¿Podrías por favor tocar en estos rosarios, imágenes que hicimos para la oración y protección de tus hijos?”
María Santísima: “Conforme ya dije, donde quiera que una de estas imágenes y rosarios lleguen, allí estaré Yo viva, llevando las grandes gracias del Señor. A todos Yo bendigo con amor nuevamente y dejo Mi Paz”.

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